Para María Graciela López, presidenta de la Sociedad Venezolana de Infectología, son motivo de preocupación la escasez y el uso de los equipos de protección personal y la reapertura de lugares como los gimnasios

Cuando en el país se registran -según cifras oficiales- más casos de la COVID-19 (3.150 hasta este martes 16 de junio) es cuando las autoridades deciden aligerar la cuarentena e incorporar, incluso, a sectores considerados de alto riesgo para el contagio, como los gimnasios.

El esquema usado en Venezuela para aflojar el confinamiento es el 7X7: siete días de flexibilización y siete días de cuarentena. El modelo propuesto en mayo pasado por científicos de Israel se basa en el 5X10: cinco días de trabajo y 10 de cuarentena. El gobierno de Nicolás Maduro comenzó con un 5X7, que luego llevó a 7X7. Esta semana se incorporaron 14 sectores de la economía, como autolavados y ópticas.

Este martes 16 de junio Venezuela se aproximó a una de sus tantas paradojas: en zonas de Caracas, como Chacaíto, las personas caminaban casi codo con codo. En las unidades de trasporte público el distanciamiento es una quimera. En el oeste de la nación, luego de dos días hospitalizado, fallecía el primer médico venezolano que muere por la COVID-19 en territorio nacional. El doctor Samuel Viloria, exdirector del Hospital Universitario de Maracaibo, perdió la vida en la madrugada de este martes.

La pérdida conmovió especialmente a la doctora María Graciela López, presidenta de la Sociedad Venezolana de Infectología. También se incrementó su preocupación por los médicos que están en la primera línea de batalla contra la enfermedad, porque al menos dos infectólogos también se contagiaron. Esto pone en el tapete el acceso a los equipos de protección personal, que no solo consisten en un traje especial, sino en resguardo para el rostro y para los ojos.

López no deja de comentar que cuando aumentan los casos aumentan la flexibilización, particularmente la de lugares donde la transmisión es elevada. Por ejemplo, para poder usar las máquinas de un gimnasio con confianza habría que desinfectarlas entre un usuario y otro. Le inquietan también los centros comerciales.

Para enfermar el SARS-CoV-2 debe estar en cantidad suficiente. En los espacios cerrados el virus se mueve como pez en el agua. En los sitios abiertos el riesgo se reduce.

Aun cuando insiste en que, como ciudadana, entiende que la población corre el riesgo de una hambruna mayor debido a la depresión de la economía a la que se sumó la cuarentena, López no deja de advertir como médica que se flexibiliza cuando la transmisión es mayor.

La Organización Mundial de la Salud establece seis criterios para aligerar el confinamiento, y el principal de ellos es el control de la transmisión de la COVID-19. ¿Cumple Venezuela con esa condición?