El papa León XIV emitió un llamado a los fieles de todo el mundo para revisar la manera en que se comunican. A través de un mensaje titulado “Escuchar y ayunar. La Cuaresma como tiempo de conversión”, el Pontífice propuso un “ayuno de la lengua” destinado a frenar las palabras que lastiman y a reducir la violencia verbal en la vida cotidiana.
El texto, difundido por el Vaticano y replicado por distintos medios internacionales, plantea que este tiempo litúrgico de preparación debe ser también una oportunidad para ejercer una abstinencia concreta en el terreno del lenguaje. De esta forma, el Papa invita a pedir “la fuerza de un ayuno que alcance también a la lengua, para que disminuyan las palabras que hieren y crezca el espacio para la voz de los demás”.
En sintonía con otros mensajes recientes sobre la cultura del descarte y el tono del debate público, León XIV advierte que la comunicación agresiva deteriora los vínculos familiares, sociales y políticos. Por eso, anima a poner nuevamente el misterio de Dios en el centro de la existencia, con el objetivo de evitar que el corazón se disperse entre distracciones, polémicas virtuales y enfrentamientos permanentes.
Para el Papa, escuchar la Palabra de Dios no es un gesto aislado ni meramente ritual, sino una escuela que enseña a reconocer el sufrimiento y la injusticia presentes en la realidad social. En ese marco, subraya que “la condición de los pobres representa un grito que, en la historia de la humanidad, interpela constantemente nuestra vida, nuestras sociedades, los sistemas políticos y económicos, y especialmente a la Iglesia”.






