Un total de nueve recién nacidos han muerto en lo que va de enero en una maternidad de la ciudad rusa de Novokuznetsk, provincia de Kémerovo, en Siberia, en un caso que ha estremecido a Rusia.
Según un funcionario del Ministerio de Salud provincial citado por la prensa local, un bebé falleció en ese hospital la primera semana de enero, tres murieron el 8 de enero y otros dos el 11. De momento, se desconocen las causas de su deceso.
En declaraciones al canal de Telegram Baza, el padre de uno de los bebés fallecidos relató que lo contactaron la mañana siguiente al parto de su esposa para decirle que tanto la madre como el bebé estaban bien, pero esa misma noche le notificaron la muerte del recién nacido sin explicar las razones.
Sin comentar lo ocurrido, el hospital comunicó que suspendió temporalmente los ingresos debido a «la superación del umbral epidémico de infecciones respiratorias» y que estaba aplicando medidas de cuarentena.
Ante el hecho, el Comité de Investigación anunció que se abrió una causa penal por negligencia y otra por muerte por negligencia. Se incautaron historiales médicos y se ordenaron exámenes forenses para determinar las causas de fallecimiento de los neonatos.
El médico jefe del centro médico, Vitali Jeráskov, fue suspendido de sus funciones mientras dura la investigación.
Historial dudoso
La maternidad en cuestión ya había sido acusada anteriormente de estar implicada en la muerte de recién nacidos: en uno de los casos más traumáticos, a un bebé le arrancaron un brazo durante el parto. A lo largo del año pasado, numerosas mujeres gestantes denunciaron condiciones insalubres e incompetencia del personal médico, recogen medios rusos.
Durante todo el año, pacientes han acusado repetidamente al personal de negligencia e incompetencia: algunos bebés habrían sufrido cortes y heridas en la cabeza y el cuerpo tras pasar por manos del personal. También se menciona un caso en el que a un recién nacido le rompieron la clavícula.






