El papa León XIV manifestó este martes su profunda preocupación por el incremento de las tensiones en Medio Oriente, calificando de «inaceptable» la situación actual y haciendo un llamado urgente a retomar la vía diplomática para evitar una catástrofe humanitaria de mayor alcance.
En una declaración discursiva ante medios internacionales, el representante del Vaticano subrayó que la amenaza contra el pueblo de Irán y la escalada generalizada no solo contravienen el derecho internacional, sino que representan una crisis ética fundamental.
El portavoz eclesiástico enfatizó que, más allá de los tratados políticos, el conflicto debe observarse desde una perspectiva humana. Durante su intervención, instó a los líderes y a la sociedad civil a reflexionar sobre el impacto real de las armas en las poblaciones vulnerables.
«Quisiera invitar a todos a pensar en el corazón verdaderamente de tantos inocentes, tantos niños, tantos ancianos, totalmente inocentes que serían también ellos víctimas de esta escalada de una guerra», declaró el representante.
Desde la perspectiva del Vaticano, el conflicto actual no está ofreciendo soluciones, sino que ha derivado en una crisis económica y energética de alcance global, exacerbando el odio y la inestabilidad en la región. Se señaló que la continuación de las hostilidades solo profundiza las divisiones existentes sin resolver los problemas de fondo.
En este sentido, la institución religiosa fue enfática al pedir un cambio de dirección inmediato: «Volvamos al diálogo, a las negociaciones. Busquemos cómo resolver los problemas sin llegar a este punto», exhortó el portavoz, añadiendo que el mundo se encuentra en un momento crítico donde la palabra debe sustituir a la violencia.
Finalmente, el Vaticano hizo un llamado a los ciudadanos de las naciones involucradas para que ejerzan presión sobre sus autoridades y líderes políticos. La instrucción fue clara en cuanto al objetivo deseado: comunicarse con congresistas y figuras de poder para transmitir un mensaje unificado de rechazo a la guerra.
El portavoz concluyó reafirmando la postura de la Santa Sede como una entidad que aboga por la paz, describiéndose como parte de un pueblo que «ama la paz» y que reconoce la necesidad urgente de estabilidad en el escenario internacional actual.






