Transcurridas casi once horas desde el inicio de los ataques conjuntos de Israel y Estados Unidos contra Irán, persiste la incertidumbre sobre el paradero de los principales líderes civiles y militares del país.
Aunque los medios estatales han difundido mensajes asegurando que la cúpula se encuentra a salvo, la ausencia de apariciones públicas de alto nivel ha alimentado especulaciones internacionales, especialmente tras confirmarse mediante imágenes de satélite que el complejo residencial del Líder Supremo, Ali Jameneí, fue alcanzado por los proyectiles.
Ante los rumores de posibles bajas en el gobierno, el ministro de Exteriores, Abás Aragchí, declaró a la cadena NBC News que Jameneí continúa con vida «hasta donde él tiene conocimiento». Por su parte, el hijo del presidente Masud Pezeshkian informó a la agencia IRNA que los intentos de atentado contra su padre no tuvieron éxito y que tanto el mandatario como el jefe del Poder Judicial, Golamhosein Mohseni Eyei, se encuentran en buen estado de salud y bajo resguardo.
En su primera comunicación tras la ofensiva, el presidente Masud Pezeshkian emitió un comunicado oficial para condenar lo que calificó como un «cobarde ataque de los agresores estadounidenses y sionistas». El mandatario denunció el bombardeo de una escuela primaria en la ciudad de Minab, al sur del país, donde las autoridades locales reportan el fallecimiento de 83 niñas y casi un centenar de heridas, hecho que ha marcado el punto más crítico de la jornada en cuanto a víctimas civiles.
Hasta el momento, la figura de mayor rango que ha comparecido en la televisión estatal ha sido el portavoz de la cancillería, Ismail Bagaei, quien denunció el quebrantamiento de los compromisos diplomáticos por parte de Washington. Mientras la comunidad internacional observa con cautela, el complejo escenario de seguridad en Teherán mantiene restringido el flujo de información oficial verificable sobre el estado real de la estructura de mando iraní.






