En el marco del Foro Económico Internacional América Latina y el Caribe (CAF) celebrado este miércoles en Panamá, el presidente de Colombia, Gustavo Petro, hizo un enérgico llamado a la unidad continental y a la preservación de la soberanía regional. Su intervención estuvo marcada por un firme rechazo a las acciones militares estadounidense en territorio latinoamericano el pasado 3 de enero, con especial énfasis en la situación crítica que atraviesa Venezuela.
El mandatario colombiano centró gran parte de su discurso en la crisis venezolana, tras los recientes reportes de actividad militar y el arresto de figuras políticas en Venezuela. Petro aclaró que su posición no responde a una defensa personal de Nicolás Maduro, sino a la protección de los principios del derecho internacional.
“No defiendo a Maduro; él debe ser juzgado en su país o en un tribunal de las Américas, no en uno de Estados Unidos”, afirmó el mandatario, subrayando que los procesos judiciales de la región deben respetarse frente a jurisdicciones externas.
Petro alertó sobre las consecuencias de la escalada bélica en la capital venezolana y otras zonas del país, insistiendo en que la estabilidad de la región debe priorizarse a través del diálogo. “No queremos misiles sobre Caracas ni sobre ningún país de América Latina. Toda acción armada contra países latinoamericanos, incluida Venezuela, va en contra de la paz y la soberanía de la región”, sentenció.
El presidente colombiano propuso la creación de una «gran asociación» que incluya a todas las naciones del norte y el sur del continente bajo un esquema de respeto mutuo. Este enfoque, según Petro, será el eje central de su próxima comunicación con el mandatario estadounidense, Donald Trump.
“Libertad, paz y vida, de eso voy a hablar con Trump y espero me entienda”, adelantó respecto a su visión de las relaciones internacionales.
Finalmente, el jefe de Estado colombiano señaló que el narcotráfico continúa siendo uno de los fenómenos más corrosivos para la seguridad del continente. Para Petro, este problema debe abordarse desde una perspectiva humanitaria y cooperativa, ya que impacta directamente la vida de las sociedades americanas y debilita la estabilidad institucional necesaria para la paz.






