La financiación será utilizada para la construcción de nuevos albergues para refugiados o para proporcionarles ayuda en efectivo
La embajadora de Estados Unidos (EEUU) ante la Organización de Naciones Unidas (ONU), Linda Thomas-Greenfield, anunció este jueves que su país destinará 203 millones de dólares en ayuda al desarrollo para Sudán, que se encuentra en guerra civil desde que en abril de 2023 estallara el conflicto entre el Ejército sudanés y los paramilitares de las Fuerzas de Apoyo Rápido (RSF, en inglés).
A su juicio, el conflicto en Sudán «es la peor crisis humanitaria del mundo», por lo que la financiación será utilizada para la construcción de nuevos albergues para refugiados o para proporcionarles ayuda en efectivo, a fin de que puedan pagar alquileres y servicios básicos.
En una rueda de prensa desde la sede de Naciones Unidas en Nueva York, explicó que también servirá para ofrecer asistencia médica a través de clínicas móviles, atención obstétrica y apoyo psicológico a víctimas de un conflicto que ha causado más de 15.000 muertos, 25,6 millones de personas enfrentándose a inseguridad alimentaria y el desplazamiento forzado de más de 10 millones de sudaneses, según datos de la Organización Internacional de las Migraciones (OIM).
De acuerdo con la agencia de noticias EFE, estos fondos se destinan a quienes viven en Sudán, pero también «alivian» a países vecinos como Chad, Egipto, Sudán del Sur y Etiopía, que «cada día acogen a más solicitantes de asilo y refugiados», detalló la representante estadounidense.
«Seguiremos trabajando para exigir responsabilidades a quienes cometen actos de violencia y, sobre todo, lo más importante, continuaremos con los esfuerzos diplomáticos para encontrar una vía que permita devolver a Sudán a la senda de la democracia, la estabilidad y la seguridad», añadió Thomas-Greenfield.
La ayuda, que se materializará a través de la Agencia de EEUU para el Desarrollo Internacional (USAD) y se canalizará a través de socios locales: «No será la panacea, pero tratará de combatir» una crisis para la que la embajadora estadounidense pidió a otros países que se solidaricen.
Estados Unidos ya se había comprometido a invertir 500 millones de dólares en ayuda humanitaria para Sudán a principios de año.
En abril se celebró una conferencia internacional en París sobre la crisis sudanesa -patrocinada por Francia, Alemania, la Unión Europea y la ONU- de la que, según afirmó Thomas-Greenfield hoy, «solo se han distribuido dos tercios de los fondos prometidos y únicamente se ha financiado una cuarta parte del plan de respuesta» allí trazado.
La guerra en Sudán comenzó a mediados de abril del año pasado después de que el Ejército sudanés -dirigido por Abdelfatá al Burhan- y las RSF -lideradas por Mohamed Hamdan Dagalo ‘Hemedti’- se lanzaran a un conflicto abierto donde las diferencias tienen un carácter más personal que ideológico.