El Fondo Monetario Internacional (FMI) aclaró este jueves que cualquier reintegro de Venezuela a la dinámica financiera global dependerá de que los gobiernos miembros del organismo, que representen la mayoría del poder de voto, reconozcan oficialmente a un gobierno sucesor. Esta declaración surge tras la captura de Nicolás Maduro por parte de fuerzas estadounidenses el pasado 3 de enero y la instauración de una presidencia encargada en Caracas.
La portavoz del FMI, Julie Kozack, explicó en una rueda de prensa que la institución aplicará sus protocolos estándar para casos de cambios de régimen irregulares. El organismo evaluará el consenso entre sus miembros para determinar la legitimidad de las nuevas autoridades venezolanas antes de desbloquear cualquier tipo de asistencia técnica o financiera.
Un historial de desconexión
La relación entre el FMI y Venezuela ha sido prácticamente inexistente durante las últimas dos décadas. Kozack recordó que la institución no realiza una evaluación económica anual del país, conocida como Consulta del Artículo IV, desde el año 2004.
Desde 2019, el FMI suspendió formalmente todo compromiso con Caracas debido a la falta de reconocimiento internacional del gobierno de Maduro tras las cuestionadas elecciones de 2018. Esta parálisis administrativa impidió que Venezuela accediera, entre otros recursos, a los Derechos Especiales de Giro (DEG) asignados durante la pandemia de COVID-19.
Diagnóstico de una crisis «extremadamente grave»
Durante su intervención, la portavoz presentó un panorama sombrío sobre la salud financiera de la nación sudamericana, describiendo la situación como crítica debido a la acumulación de distorsiones macroeconómicas.
«La situación económica de Venezuela es extremadamente grave. La pobreza ha aumentado, los ingresos petroleros han caído, el déficit fiscal se ha ampliado y se ha recurrido más a la impresión de dinero», detalló Kozack.
La funcionaria también destacó los siguientes indicadores de alarma:
- Falta de liquidez: Agotamiento de las reservas en dólares estadounidenses.
- Inflación: Persistencia de variaciones de precios en niveles de tres dígitos.
- Depreciación monetaria: Una pérdida de valor acelerada de la moneda local frente a divisas extranjeras.
Para que Venezuela logre el reconocimiento del FMI, se requiere el aval de países que concentren la mayoría del poder de voto, donde Estados Unidos posee una posición dominante con el 16,5% de las cuotas, otorgándole poder de veto en decisiones estratégicas.
La actual administración estadounidense ha manifestado su apoyo a la presidencia encargada de Delcy Rodríguez, quien ha mostrado disposición para cooperar con Washington. Sin embargo, el FMI espera que este reconocimiento sea secundado por el resto de los bloques económicos (como la Unión Europea y las potencias asiáticas) para formalizar la reapertura de las oficinas de enlace y la posible estructuración de un programa de rescate financiero para la reconstrucción del país.






