El presidente de los Estados Unidos, Donald Trump, endureció este domingo su postura frente a la crisis sucesoria en Teherán. En una conversación telefónica con Mary Bruce, corresponsal de ABC News, el mandatario estadounidense sentenció que el futuro liderazgo de la República Islámica está condicionado al visto bueno de su administración.
«Va a tener que obtener nuestra aprobación. Si no la obtiene, no va a durar mucho tiempo», afirmó el líder republicano, subrayando que su objetivo es evitar que Estados Unidos deba intervenir militarmente de forma recurrente en la región.
Freno a las ambiciones nucleares y regionales
Trump justificó la reciente ofensiva militar alegando que Irán tenía planes para «atacar a todo Oriente Medio» y «apoderarse de toda la región». En ese sentido, reiteró que la prioridad absoluta de la Casa Blanca es el desmantelamiento definitivo de cualquier capacidad atómica de Teherán.
«No quiero que dentro de cinco años la gente tenga que volver a hacer lo mismo o, peor aún, dejar que tengan un arma nuclear», enfatizó el presidente de EEUU






