Estados Unidos atacó esta madrugada la isla iraní de Jarg, que a pesar de su reducido tamaño de 20 kilómetros es el centro neurálgico de la industria petrolera de la República Islámica ya que desde allí se exporta el 90 % del crudo iraní, la gran mayoría con destino a China.
El presidente estadounidense, Donald Trump, anunció los ataques contra el estratégico enclave, que califico como los “más poderosos” de la historia de Oriente Medio, “aniquilando” por completo todos los objetivos militares en la isla.
El mandatario matizó que no se ha atacado la infraestructura petrolera “por razones de decencia”, en unos bombardeos que son una represalia por el cierre del estrecho de Ormuz por parte de Teherán.
A su vez, el presidente del Parlamento de Irán, Mohamad Baqer Qalibaf, advirtió hace unos días que “el golfo Pérsico se teñirá con la sangre de los invasores” si alguna de sus islas era invadida, tras las especulaciones sobre esa posibilidad, en concreto en Jarg, en medios estadounidenses.
El Gobierno de la República Islámica no ha confirmado los ataques, pero medios como la agencia Fars, vinculada con la Guardia Revolucionaria, han informado de ello.
“Durante estos ataques, se escuchó el sonido de más de 15 explosiones en la isla”, indicó el medio iraní, que añadió que se observaban columnas de humo sobre la isla.
Según este medio semioficial, los objetivos del ataque fueron las defensas aéreas, una base naval, la torre de control del aeropuerto y un hangar para helicópteros.
“Ninguna de las instalaciones petroleras fue dañado en los ataques”, aseguró Fars.






