La confianza en AstraZeneca no es un sentimiento generalizado entre aquellos llamados a vacunarse en estos días.

Las últimas informaciones sobre los posibles efectos adversos de la vacuna de AstraZeneca y el repliegue de algunos países para emplear este medicamento en ciertos grupos de edad, no solo han trastocado los planes nacionales de vacunación, también han generado dudas entre los vacunados, mientras otros mantienen su confianza en el fármaco.

Ese era el ambiente entre las personas que este jueves habían sido convocadas en uno de los centros de vacunación masivos de Bruselas, después de que la Agencia Europea del Medicamento (EMA), confirmara un “posible vínculo” de la inyección de AstraZeneca con casos inusuales de coagulación sanguínea y el anuncio del Gobierno belga de que solo la administrará a mayores de 55 años.

Como miles de personas en Bélgica, Maurice recibió la vacuna del laboratorio anglo-sueco, pero reconoce que las informaciones de las últimas semanas no le preocupan porque “cualquier medicamento conlleva un riesgo”.

“Es más peligroso coger un avión, un tren o un coche que el hecho de que haya consecuencias con la vacuna de AstraZeneca”, cuenta a Efe Maurice frente a las puertas de Pacheco, el primer gran centro de vacunación abierto en Bruselas, donde hoy acompaña a su mujer Monique a vacunarse.

Los últimos anuncios tampoco han mermado la confianza de Martinne, quien el próximo martes recibirá la primera dosis de AstraZeneca.

Para ella, pesa más en su balanza personal el hecho de que la vacuna allane el camino a recuperar la normalidad, a salir a la calle sin temor y a volver a sentir un abrazo de su hija.

“Se dice que los jóvenes están perdiendo años, pero las personas mayores también. Yo no sé si me quedan dos años o diez, pero estos años están perdidos completamente”, confiesa.

Sin embargo, la confianza en AstraZeneca no es un sentimiento generalizado entre aquellos llamados a vacunarse en estos días.

Garali, quien este jueves recibió la vacuna de Moderna, hubiera rechazado su inyección en el caso de que hubiera sido de AstraZeneca.

“Tengo 79 años e hipertensión, así que no me puedo permitir esa vacuna. Como todas las televisiones hablan de eso y dicen que no es una buena vacuna, uno es escéptico”, explica este jubilado, quien se muestra a favor de sacar de la circulación el fármaco.

La reticencia de José Luis y Araceli, originarios de España y residentes en Bruselas desde hace décadas, va más allá del medicamento anglo-sueco y son algo escépticos con los posibles efectos adversos de las vacunas contra el coronavirus, pese a que este jueves han recibido una dosis de Moderna.

“Lo hacemos porque queremos ir a España de vacaciones y también por los demás, no porque estemos muy convencidos”, admiten.

La información en contra de las vacunas y el “ruido alrededor del tema”, opinan, son algunos de los motivos que alimentan sus dudas.

“Da un poco de miedo, a ver si va a ser peor el remedio que la enfermedad”, afirma Araceli.