En una declaración oficial emitida este lunes desde la capital estadounidense, el Secretario de Guerra, Pete Hegseth, envió una advertencia directa al gobierno de Irán, asegurando que los Estados Unidos no tolerarán agresiones contra sus ciudadanos en ninguna parte del globo. El mensaje surge en un momento de máxima tensión tras la ejecución de la Operación Furia Épica, una acción militar conjunta entre EEUU e Israel que desmanteló infraestructura estratégica y capacidades misilísticas en territorio iraní.
Hegseth fue tajante al definir la postura de la administración frente a las recientes hostilidades del régimen de Teherán. A través de un mensaje difundido en sus redes sociales, el funcionario sentenció: «Si matan o amenazan a estadounidenses en cualquier parte del mundo, como lo ha hecho Irán, los perseguiremos y los mataremos».
El Secretario de Guerra subrayó que Washington ha tomado la decisión de neutralizar cualquier amenaza futura, advirtiendo que los proyectiles iraníes, su capacidad de producción de armas de destrucción masiva y la propia Armada de Irán serán destruidos si persisten las agresiones contra el pueblo estadounidense. Según Hegseth, el país no permitirá nuevos lanzamientos de misiles contra su territorio o sus aliados.
En su balance sobre la situación diplomática, el funcionario afirmó que el régimen iraní «tuvo su oportunidad» de alcanzar un acuerdo y la desperdició. Hegseth reiteró que, aunque Estados Unidos no fue el iniciador de esta escalada bélica, tiene la determinación y las fuerzas preparadas para concluir el enfrentamiento en cualquier escenario que se presente.
«Nuestros militares están totalmente entregados a los objetivos de esta operación», destacó el secretario, quien además solicitó protección para las tropas desplegadas en la región mientras la Casa Blanca consolida su estrategia de máxima presión militar y disuasiva.
Esta declaración se suma al reciente anuncio del presidente francés, Emmanuel Macron, sobre el rearme nuclear europeo y la declaración conjunta de Francia, Alemania y el Reino Unido, conformando un frente de presión internacional sin precedentes contra las capacidades militares de Irán.





