La primera ministra de Japón, Sanae Takaichi, disolverá el parlamento y convocará elecciones nacionales para el próximo 8 de febrero. Su intención es buscar el respaldo de los votantes para sus planes de gasto y otras políticas.
La votación anticipada será el primer desafío electoral de Takaichi, desde octubre de 2025 cuando fue electa como primera ministra, marcando un precedente al convertirse en la primera mujer en dirigir el país.
Esta sería una oportunidad para consolidar su control sobre el Partido Liberal Democrático (PLD) que gobierna casi sin interrupción desde hace décadas y que, según sondeos del Gobierno japonés, ha alcanzado una popularidad entre el 60% y el 70% de la población. Lo cual dificulta la adopción de la propuesta de Takaichi, que incluye la inversión de 9 millones de yenes para Defensa, en un contexto de tensión con la República Popular de China entorno al Estrecho de Taiwán.
“Me juego mi futuro político como primera ministra en estas elecciones. Quiero que el público juzgue directamente si me confiará la gestión del país” declaró la primera ministra en una rueda de prensa.
Por otro lado, los próximos comicios medirá el nivel de disposición de los ciudadanos a respaldar un incremento en el gasto público. Según un sondeo de la emisora pública NHK, el 45% de la población japonesa sitúa el encarecimiento de la vida como su mayor inquietud dejando en segundo plano a la diplomacia y la seguridad nacional.






