El costo de la energía en los Estados Unidos registró un repunte histórico este martes, cuando el precio promedio de la gasolina se disparó por encima de los 4 dólares por galón. Según datos publicados por la Asociación Automovilística Estadounidense (AAA), este es el nivel más alto documentado en casi cuatro años, impulsado directamente por la escalada bélica entre la administración de Donald Trump e Irán.
De acuerdo con los registros de la Administración de Información Energética, la última vez que el combustible superó la barrera de los 4 dólares fue en agosto de 2022, tras alcanzar picos de 5 dólares debido a los efectos residuales de la pandemia y la invasión rusa a Ucrania. En esta ocasión, la tendencia al alza ha sido abrupta, considerando que a finales de febrero los precios se mantenían por debajo de los 3 dólares.
A primera hora de la mañana, la AAA situó el precio promedio nacional en 4,018 dólares por galón. Este incremento responde de manera directa al bloqueo de facto que la República Islámica de Irán impone sobre el Estrecho de Ormuz. Esta ruta marítima es considerada el punto de tránsito más crítico del mundo para el sector energético, ya que por sus aguas circulaba aproximadamente una quinta parte del suministro global de petróleo y gas antes del inicio de las hostilidades.
La interrupción del flujo comercial en esta zona geográfica ha generado una presión inmediata sobre los inventarios internacionales y, por consecuencia, en las estaciones de servicio estadounidenses.
Postura de la Casa Blanca y proyecciones
Para el presidente Donald Trump, este repunte representa un desafío logístico y político tras haber iniciado las operaciones militares contra Irán el pasado 28 de febrero. A pesar del impacto en el bolsillo de los consumidores, el mandatario ha mantenido una postura de firmeza frente a Teherán, condicionando el cese de las hostilidades a una resolución diplomática inmediata.
“Habrá severos ataques a las instalaciones petrolíferas iraníes”, advirtió el presidente Trump, aclarando que, aunque confía en alcanzar pronto un acuerdo negociado, no descarta intensificar las acciones bélicas si el bloqueo persiste.
Este escenario de incertidumbre en Oriente Medio mantiene en alerta a los analistas energéticos, quienes advierten que la estabilidad de los precios internos dependerá de la capacidad de las fuerzas aliadas para reabrir las rutas de navegación o de la efectividad de las negociaciones para frenar la escalada del conflicto.






