Japón reinició las operaciones en la base nuclear mas grande del mundo después de 15 años. El país tuvo que clausurar todos sus reactores debido al desastre de Fukushima.
La decisión de reactivar el reactor número 6, ubicado en Kashiwazaki-Kariwa, se tomó pese a las preocupaciones de los locales. Su reinicio se postergó un día debido a un fallo en la alarma y se espera que empiece a operar el próximo mes.
El país del sol naciente fue uno de los primeros en adoptar la energía nuclear y actualmente depende en gran medida de las importaciones de energía. No obstante, el 11 de marzo del 2011 se produjo un accidente en la central nuclear Fukushima Dai-ichi (o Fukushima I), provocado por un sismo de magnitud 9,0 que a su vez causó un tsunami en la costa noroeste del país. Esto marcó uno de los capítulos más oscuros en la historia de Japón y fue registrado como uno de los peores desastres nucleares registrados
Debido a esto, comunidades locales tuvieron que ser evacuadas debido a la radiación y muchas de ellas no regresaron pese a las garantías del Gobierno. Se estima que alrededor de 19.000 personas fallecieron, 110.000 fueron trasladas inmediatamente después del accidente y para el 2021 más de 40.00 aún no habían regresado.
Se culpó a la empresa Tokyo Electric Power Company (Tepco), aunque un tribunal posteriormente absolvió de negligencia a tres de sus ejecutivos. Por ello, el miedo y la desconfianza de los japoneses generaron oposición pública hacia la energía nuclear, por lo cual la nación suspendió las operaciones en los 54 reactores.
Con el objetivo de alcanzar cero emisiones netas para 2050, durante la última década el país trató de reactivar las centrales nucleares. El plan energético del año pasado reveló que Japón quiere que la energía nuclear cubra el 20% de sus necesidades eléctricas para 2040.
La primera ministra, Sanae Takaichi, ha hecho énfasis en la importancia de la energía nuclear para la autosuficiencia energética del archipiélago, tomando en cuenta la demanda de energía debido a los centros de datos y la fabricación de semiconductores. Sin embargo, se enfrenta a la opinión pública que se mantiene reacia a la reactivación de las plantas.
El pasado diciembre, cientos de personas se congregaron en la asamblea de la prefectura de Niigata, el cual se encuentra Kashiwazaki-Kariwa, para manifestar su descontento y preocupación por la seguridad. A mediados de enero, una pequeña multitud se concentró frente a la sede de Tepco para protestar de nuevo.
No se espera que el séptimo reactor en se reactive hasta 2030 y existe la posibilidad de que los otros cinco sean desmantelados, dejando a la central con mucha menos capacidad que tenía cuando estaban las siete operando.






