El Congreso de Estados Unidos someterá a votación este miércoles 4 de marzo de 2026 un proyecto de ley que busca obligar a la administración de Donald Trump a cesar las operaciones militares contra Irán. La iniciativa, impulsada bajo la Resolución de Poderes de Guerra, surge tras cuatro días de bombardeos ininterrumpidos que han generado una profunda fractura política en Washington.
En un esfuerzo por contener esta resolución, el Secretario de Estado, Marco Rubio, compareció ante el Capitolio para justificar las acciones bélicas y asegurar el respaldo legislativo a la campaña militar.
La propuesta legislativa, promovida por sectores demócratas y un ala del Partido Republicano encabezada por figuras como Thomas Massie, exige el retiro inmediato de las fuerzas estadounidenses de las hostilidades. Los legisladores argumentan que el presidente Trump ha actuado de manera «unilateral e inconstitucional» al no solicitar la autorización formal del Congreso para iniciar un conflicto de esta magnitud.
- El argumento legal: La resolución se ampara en que no existía una «amenaza inminente» que justificara eludir el mandato constitucional del Legislativo para declarar la guerra.
- División bipartidista: Mientras gran parte de la bancada republicana respalda la «mano dura» contra Teherán, voces disidentes critican el retorno a intervenciones militares costosas en Oriente Medio.
Marco Rubio en el Capitolio
Durante su intervención este martes, el secretario Rubio presentó una «justificación cambiante» sobre el inicio de las hostilidades. Según sus declaraciones, la decisión de Washington de unirse a la ofensiva fue precipitada por los planes de Israel, que estaba decidido a actuar por cuenta propia contra objetivos iraníes.
Rubio sostuvo ante los legisladores que los ataques son necesarios para:
- Garantizar la seguridad nacional: Al desmantelar infraestructuras de misiles y comunicaciones del régimen iraní.
- Apoyar a aliados estratégicos: Evitando que Israel actúe de forma aislada, lo que, según el gobierno, podría derivar en un conflicto aún más descontrolado.
- Establecer nuevos términos: El secretario advirtió que «los golpes más duros aún están por venir» y que el objetivo es debilitar la capacidad de respuesta de Irán de forma definitiva.
La urgencia de la votación coincide con un creciente descontento social. Encuestas recientes de Reuters/Ipsos revelan que solo uno de cada cuatro estadounidenses aprueba la intervención militar. Por su parte, el Secretario de Defensa, Pete Hegseth, ha reforzado el mensaje oficial afirmando que esta «no es una guerra políticamente correcta» y que el Pentágono no tiene planes de «construcción de naciones», sino de victoria militar directa.
Mientras el Congreso debate, los bombardeos sobre Teherán y otras ciudades estratégicas continúan. La cifra de víctimas mortales en Irán ya se estima en 787 personas desde que iniciaron los ataques el pasado sábado.
El resultado de la votación de mañana será determinante para definir si el Ejecutivo mantiene el control total de las operaciones o si se verá obligado a negociar un alto al fuego bajo presión legislativa.





