Cuatro años pasó Roberto Enríquez refugiado en la Embajada de Chile, sede diplomática de la que salió para participar en los diálogos entre el gobierno y la oposición en el año 2021. Por encima de cualquier otra consideración, Enríquez, presidente de Copei Legítimo ODCA, sigue defendiendo el diálogo y la negociación porque, como siempre dice, hay que hablar. «Qué distintas serían las cosas si se hubiesen respetado los acuerdos», expresa el secretario ejecutivo encargado de la Plataforma Unitaria.
«Estamos en un momento de grandes expectativas, y las expectativas siempre son positivas, aunque debemos estar vigilantes», comienza.
-¿Vigilantes de qué?
-De que todos los anuncios que hemos escuchado se concreten en el derrotero de la reinstitucionalización, redemocratización y reactivación económica y prosperidad social. ¿Temas urgentes?
-¿Cuál pondría?
-Por supuesto, libertad de presos políticos, un cese absoluto de la represión y regreso de exilados. ¿Por qué? Porque para darle insumos a un proceso de transición genuinamente democrático lo primero que tienes que comenzar es un proceso de reconciliación, y es muy difícil construir un proceso de reconciliación con gente presa. Obviamente, el lado del chavismo tendrá sus demandas, peor creo que crear una tesitura política en la que no sea de alto riesgo, de alto octanaje, de alta peligrosidad hacer trabajo político, va a pavimentar el camino para que este sea un proceso en el que gane toda Venezuela.
-¿Hay perdedores en este momento?
-No lo quiero enfocar así. Mientras no haya democracia no puedo sentirme ganador. Pero hay otros a quienes su terquedad y el abuso de poder debe hacerlos revisarse mucho.
-¿Qué expectativas se pueden satisfacer en lo inmediato?
-No me atrevería a hablar de tan corto tiempo, pero pareciera que lo económico va a ser como el caballo que jala la carreta de lo demás, si vemos los parámetros con los que han estado hablando algunos actores. Esperamos que lo económico empareje lo político, porque a fin de cuentas, y lo han dicho muchos inversionistas, si no hay una sólida seguridad jurídica a los inversionistas les cuesta meter plata en el país, y nosotros necesitamos que los inversionistas metan plata, creen industrias, creen empresas, creen comercios.
-En ese sentido, ¿qué puede hacer el Poder Legislativo?
-Creo que hay que reconstruir el tejido institucional.
-¿Cómo?
-Eso pasa por elecciones confiables, y para eso se necesita un pacto político. Para lograr un pacto político se necesita dialogar, negociar y bajarse de la atalaya de la soberbia.
-¿Eso es para quién?
-Para todos. En este caso, para quien ha obstruido. Si aquí se hubiese respetado el programa del Memorándum de Entendimiento de México estas cosas no estarían pasando. Hubiésemos construido un clima de convivencia, con reglas e instituciones, respetando la voluntad de la mayoría y la minoría… Yo soy un defensor del memorándum de México que suscribieron la Plataforma Democrática y el gobierno de Maduro.

-¿Habría que implementarlo?
-Hay que darle contenido, pero creo que por allí pueden ir los tiros para redemocratizar el país, para reconciliarlo y crear un gran clima de unidad nacional dentro de las diferencias.
-¿Pacto político entre quiénes?
-Entre los actores políticos que representan a la sociedad venezolana. No se puede tapar el sol con un dedo. Negar que la oposición mayoritaria está nucleada en torno al 22 de octubre de 2023 (primaria) es absurdo, y obviamente la encabeza María Corina Machado. El 22 de octubre fue el pivote unificador; puedes tener más afinidad con unos que con otros, pero eso es una realidad. El gobierno se ha empeñado en falsificar, en producir oposiciones falsificadas, y creo que hoy deben estarse dando cuenta de que eso fue un error. Del lado de la Plataforma puedes tener la seguridad de que hay la mayor disposición para que se construya una ruta de transición, de cambio, como la quieras llamar, que nos lleve a una plena vigencia democrática. Mi opinión es que el Memorándum de Entendimiento es un plan de vuelo extraordinario para lograr eso.
-¿Sería retomarlo?
-Claro. A eso hay que darle contenido. ¿Dónde se paraliza ese proceso? Cuando se logra el Acuerdo de Barbados, un acuerdo extraordinario, y no se respetó. Después del Acuerdo de Barbados venía la fase de reinstitucionalización, y esa era la negociación, pero esa negociación también quedó pendiente. Si hay patriotismo, si hay venezolanidad, nos corresponde a los venezolanos abordar esos temas.
-¿En qué espacio se debería dar la discusión?
-La expresión del 22 de octubre, léase Plataforma Unitaria, María Corina, los aliados de María Corina y su entorno son una interlocución innegable y encabezada por ella. Obviamente en el chavismo la interlocución hoy día la tienen Delcy, Jorge Rodríguez. ¿Que hay otros actores políticos? Perfectamente, pero el eje fundamental para garantizar que esa transición sea eficaz y eficiente, a mi manera de ver, pasa por el 22 de octubre y el chavismo, sin menoscabo de otros. Pero este es un proceso que se inició, por no cerrarlo, por no honrarlo, mira a dónde hemos llegado.
-¿Piensa que fue por eso?
-Por hacerle gambetas a los acuerdos.
-¿Quiénes hicieron gambetas?
-El oficialismo, no tengo duda. Quien no va más a las reuniones para seguir avanzando en el Memorándum de Entendimiento es el gobierno, no otro. Ahora, hay nuevas realidades y nuevos liderazgos tanto en el chavismo como, a partir del 22 de octubre, en la oposición. Pero el plan de vuelo es el correcto para redemocratizar el país.
-¿Elecciones confiables es elecciones presidenciales, legislativas? ¿Qué implica la reinstitucionalización?
-Aquí hay que reinstitucionalizar todo.
-¿Elecciones generales?
-No quiero ponerles apellido, porque eso es parte de una negociación. Si me pongo a adelantar opinión sobre cosas que deben ser producto de una negociación, ayudaría poco a la causa.
-¿Es pacto político para llegar a elecciones?
-Sí. El país necesita desde hace rato, y ahora lo necesita más, un acuerdo político entre los venezolanos, que permita que el que gane sea respetado y el que pierda sea respetado, e instituciones confiables para todos. Eso va a generar una dinámica de crecimiento social y económico espectacular; no tengo duda.
-¿Estamos siendo tutelados?
-Lo que está a la vista no necesita anteojos.
-¿Qué tanto nos puede ayudar eso?
-Depende de que quienes tenemos mayor o menor cuota de responsabilidad recordemos que somos herederos de Bolívar y no usemos a Bolívar para decir cuatro pendejadas y que después pase lo que está pasando.
-¿Hay fuerza para eso?
-Lo que hace falta es voluntad. Vamos a ver. De la Plataforma te aseguro que hay la plena voluntad política, no tengas duda. Por eso, para nosotros lo urgente ahorita es el tema presos políticos y represión, porque va a permitir un clima de condiciones realmente constructivas para el diálogo.
-¿Qué lo impide?
-Creo que es falta de formación democrática. Tenemos un serio problema de formación democrática, y creo que el chavismo, que llegó al poder con un vendaval democrático, eso terminó en una caricatura.
-¿Cómo incorporar a los militares?
-Ese es un tema que hay que hablarlo con suma franqueza. El sector militar ha sido el partido político que más tiempo ha gobernado desde que comenzó la República. Lamentablemente a partir del año 2000 comenzó a convertirse en un partido político. Creo que el sector militar debe pasar de nuevo a ser una institución armada que garantice la soberanía territorial, la paz y el mandato constitucional, y dejar de ser partido político.
-¿Cómo se llega a eso?
-Gradualmente.
-¿No ve nada brusco?
-El que ha visto mi carrera política sabe que creo que las cosas bruscas terminan en violencia, y la violencia, por lo general, termina mal. Pero creo que la pasividad, el no decir, el no actuar, también termina mal. La institución militar se va a recomponer en la medida en que las instituciones políticas se recivilicen. Si el mundo político se vuelve a recivilizar, la Fuerza Armada irá a dedicarse a la tremenda responsabilidad que tiene, que es bastante grande. No es ser diputados, no es ser ministros ni viceministros ni presidentes de institutos autónomos. Ese no es el rol de los militares, y no es por falta de capacidad, sino porque es demasiado sagrada la tarea de la Fuerza Armada en un país como Venezuela, y no la han hecho.
-Hay heridas abiertas. Usted también ha sido víctima. ¿Cómo resarcir los daños que se han causado unos a otros?
-Sobre el tema de derechos humanos no puedo hablar, pero las heridas se cosen y se cicatrizan con el tiempo. Las heridas estarán, y aquí heridas que todavía ni hemos visto sangrar. Hay nuevas heridas. Pero la única manera es pensar en el futuro de verdad y ponerte en la onda de la solución. Si yo me hubiera quedado pegado de mi herida, imagínate tú el costo humano y familiar que tuvo el estar durante casi cinco años. Fue un costo fuerte, y lo recuerdo, pero cobrarle eso al país es como feo. Tu sufrimiento personal y familiar no se lo puedes cobrar a un país.
-Pero si son muchos sufrimientos eso tiene un impacto. ¿Cómo procesarlo?
-Con tiempo y voluntad política y voluntad real. Trabajar en la dirección correcta. Si trabajamos en la redemocratización del país creo que, en cuestión de tiempo, las heridas se van a ir cicatrizando. Como hemos cicatrizado la salvajada de la Guerra Federal del siglo XIX. ¿Qué cosa más salvaje que la Guerra Federal? Y la pasamos. Quizá está en nuestro ADN, y tal vez por eso el venezolano no es violento, pero creo que en este ciclo la única manera es voluntad política, democratización, reconciliación con instituciones sólidas, confiables para todos. Y las heridas se irán curando. Eso no significa impunidad, pero sí estoy hablando de que las posiciones políticas no pueden ser consideradas un delito.

-¿Políticas de Estado que abonen en esta dirección?
-Eso es parte de una discusión de un pacto para la transición.
-¿Con qué compararía el proceso nuestro? ¿España? ¿Sudáfrica?
-Creo que siempre puedes sacar, de cada antecedente histórico, algo para el caso venezolano. Y la primera gran lección es nunca pretendas aplastar al otro, porque por ahí no va. Si ves todos los procesos, el chileno, el español, el sudafricano, todos pasan por entender que no es posible aplastar ni desaparecer al adversario. Si entiendes eso, te aseguro que es un buen pie.
-¿Corremos riesgo de una guerra civil en este momento?
-Creo que venimos de una guerra civil horrible. ¿Sabes lo que es 8 millones de venezolanos fuera? Quizá no es clásica. Bueno, las guerras son, como diría Eduardo Fernández, inciviles, no civiles. Hemos vivido una guerra incivil terrible.
-¿Qué esperaría que pase con Copei?
-Que nos lo devuelvan. Y que nosotros los copeyanos nos ocupemos de su reinstitucionalización.
-¿Cómo sería?
-Somos víctimas de medidas cautelares que deben ser suspendidas para que las autoridades electas, las que fuimos electas, podamos hacer un proceso de reinstitucionalización de nuestro partido que pase por un camino de recuperar la vida democrática interna.
-¿Esto valdría para otros partidos?
-Aquí no se ha salvado nadie. La primera organización política fue Copei. Hay que devolver la soberanía a los partidos, y eso pasa por quitarle la medida que los afecta, porque tú afectaste a unos dirigentes que habían sido electos. Después viene un proceso de restitución. Por los compañeros que se han mantenido fieles al partido, que nos hemos llamado Copei Legítimo ODCA, siento una gran gratitud, y estoy seguro de que el país va a reconocerles el esfuerzo que hicieron. Hay dirigentes que han formado sus organizaciones. Te acabo de citar a Eduardo (Fernández), César Pérez Vivas montó otro movimiento, ya veremos qué pasa: que fortalezcan sus partidos, o si quieren regresar, que lo digan. Pero lo cierto del caso es que la primera tarea para Copei y para los demás partidos es devolver los símbolos de los partidos a quienes fuimos afectados por las medidas judiciales, y a nosotros nos toca iniciar la democratización de los partidos. Esa es una de las cosas que más daño ha hecho, y se convirtió en un autogol para el gobierno.
-¿Le corresponde al TSJ?
-Las judiciales, que es el caso de Copei, AD, Primero Justicia, le corresponde al TSJ. Las administrativas, como es el caso de Encuentro Ciudadano, y lo que corresponde es entregarles sus símbolos. Porque aquí ha habido medidas administrativas del CNE, y judiciales por la vía del TSJ.
-¿Cuántos dirigentes tiene Copei en el exterior, en el exilio?
-Te puedo decir que casi toda la mesa directiva.
-¿Cuándo pueden volver?
-Vamos a ver cómo está esto. Muchos tienen familia, tienen niños, y ahora están evaluando.
-¿Hay que tirarle piedras al gobierno de Delcy Rodríguez? ¿Hay que ayudarla?
-Parto de la desconfianza asertiva. Es muy difícil confiar en ellos, pero creo que también hay un proceso que tenemos el deber de empujar y propulsar para que cierre con una verdadera jornada democrática en Venezuela y que se inicie un verdadero proceso democrático. Para eso estamos en una etapa inicial, y pasa por presos y represión. Pero ellos verán qué hacen. A la oposición no nos corresponde darle consejos a quien está en el gobierno, pero si deben tener claro que hay un ciclo que terminó, y el ciclo que debe comenzar es el democrático. Es una gran oportunidad para ellos.
-¿Ve al PSUV, al chavismo, haciendo vida política en el país?
-Perfectamente. Voy a lo que te dije antes: no puedes construir una democracia intentando aplastar y desaparecer al adversario. Por eso el chavismo fracasó. Si nosotros vamos a inaugurar una era democrática creyendo que el chavismo va a desaparecer, arrancaríamos muy mal. Nos guste o no, el chavismo hoy es minoría, fue una mayoría, y es una realidad política y sociocultural que existe y con la que va a haber que coexistir.
-¿No ve un tiempo para todo esto?
-Esto no puede dormir el sueño de los justos. Debe ser un proceso con pies de plomo, pero rápido.
-¿Rápido es meses, años?
-Para tener las bases echadas no debería pasar de meses, entendiendo que el proceso ancho, profundo, es más largo. Pero las primeras coordenadas debemos verlas lo más rápido posible, entendiendo que el proceso no va a ser corto.
-La comunidad internacional, ¿de qué forma puede acompañarnos?
-Lo hemos estado pidiendo siempre: que le den valor, fuerza y respaldo a todo lo que signifique democracia. Que la autodeterminación de los pueblos no es la autodeterminación de los gobiernos. Aquí funcionan cosas de intereses geopolíticos y económicos que, a fin de cuentas, cuando todo priva solo en función de esos intereses terminan destruyendo seres humanos.
-¿Qué países pudiesen acompañar un proceso como el que transitamos?
-Quisiera que lo acompañaran todos. Venezuela no es trofeo de nadie, Venezuela es de los venezolanos. Lamentablemente creo que no entendieron eso, y este drama que hemos vivido es responsabilidad de quienes no entendieron eso gobernando el país, pero hoy estamos atravesando una realidad y por supuesto que hay unos responsables y no es el pueblo, no es la oposición. Si cada vez que haces un acuerdo lo rompes, lo rompes, lo rompes, no respetas la voluntad de la gente, llega un momento en que… Yo no hago juicios de valor, pero como venezolano hubiese querido otro final. Totalmente.
-¿Han tocado la puerta para conversar con Delcy Rodríguez? ¿Con Jorge Rodríguez?
-No me han llamado, pero estamos dando una discusión en la Plataforma recogiendo todos los documentos. La Plataforma ha sido la gran arquitecta de este proceso que llevó al 28 de julio. De todo el esfuerzo de la Plataforma surge María Corina, surge la primaria, y hoy día estamos muy claros en que nuestro reto es velar para que todo este proceso termine en democracia y comience con democracia: elecciones libres y justas, ningún preso, nadie perseguido por su ideología, acabar con el clima de represión, absoluta libertad de expresión y que gane el que la gente quiera que gane. Y recordemos que los pueblos tienen derecho a cambiar y poner. Punto. La Plataforma tiene eso muy claro, y lo tiene tan claro que ahí están los documentos públicos en los que hemos participado, desde el Memorándum de Entendimiento, desde la hoja de ruta de mayo. Qué distintas serían las cosas si se hubiesen respetado los acuerdos.






