Ha sido golpeado en redes sociales. Cuestionado por voces de la oposición por asumir la presidencia de la Cruz Roja Venezolana. Hostigado por criticar las sanciones. Señalado por reunirse con el mandatario Nicolás Maduro, quien fue sacado por la fuerza de Venezuela el 3 de enero de 2026 en medio de bombardeos de Estados Unidos. Sin embargo, el empresario Ricardo Cusanno está convencido de que la palabra debe estar en primer lugar, y de que el diálogo siempre vale la pena. Más vernos y sustantivos, menos misiles, podría ser el lema del expresidente de Fedecámaras, expresidente de la Cruz Roja Venezolana e integrante de la iniciativa Una Venezuela Democrática.
«Hoy siento a un país que vive las consecuencias de sus peores deseos, porque todas las partes perdieron invocando y actuando de su lado menos positivo. Es un país desconcertado, con muchas expectativas positivas porque el cambio fue muy brusco, pero siempre trae el tema de las inversiones, el tema económico. Pero siento que hay un país desconcertado que no entiende la dimensión de lo de lo que ocurrió el 3 de enero», analiza en conversación con contrapunto.com realizada el pasado jueves 15 de enero en Caracas.
-¿Qué es lo que no se comprende, cuando habla de desconcierto?
-No puedo festejar. Así como no festejé las privativas de libertad que estaban en un contexto de incidencia política, la violencia no es positiva en ningún caso. Fue una agresión a nuestra territorialidad. Cuando entran a tu casa es muy difícil recomponer lo que esa familia vivía dentro de la casa, aunque fuese un conflicto. Estamos así, con una casa a la que alguien entró. Estamos con una casa a la que alguien entró y ahora decide por ti, o intenta decidir por ti.
Paradójicamente, para que puedas recomponer mucho de la estructura económica y social, y en especial para favorecer lo social, vas a tener que aliarte con ese que ahora entra a tu casa. Vas a tener que hacer algo que les había costado a muchos, que es reconocer al gobierno. Hoy tenemos un gobierno al que lo reconocen otros gobiernos del mundo. Es la misma gente, son las mismas personas, los mismos actores. Entonces, ¿por qué ayer no y hoy sí?
Porque están prevaleciendo los intereses. Pero los intereses son de terceros, y yo no siento que los intereses de este actor extranjero se han abocado exclusivamente a la democracia, a la libertad de la expresión, a los derechos humanos, al desarrollo económico en favor de una sociedad. Ya lo han dicho: hay un interés que es America First, y ahí nos toca aprender rápido. ¿Qué debemos aprender rápido? Tenemos que hacer un curso de PNL, programación neurolingüística, de rápido aprendizaje. Muchos vamos a tener que ampliar la mente para los conceptos que teníamos en relación con el cambio político. La narrativa y la acción hoy tienen que cambiar de manera radical. Por ejemplo, a los actores del sector público, o que cumplen funciones en el sector público, les toca, en muchos casos, abrir un nuevo contexto político, con unas formas que antes no permitían que existieran o que estaban cuestionadas a lo interno y por la comunidad nacional.
Cusanno sostiene que el universo opositor, que tiene además sus distintas aristas, «va a tener que entender que no es su momento. Que el cambio viene de las transformaciones y estoy citando parte de lo que fue la campaña, por cierto, de Maduro en el 2024: cambio y transformaciones. Ahora sí van a tener que hacerlo de verdad, y lo tienen que hacer ellos porque la arquitectura del país la tenían unos actores y tú no puedes pretender tampoco volver al pasado. Aquí tenemos que diseñar una arquitectura nueva para el país. Muchas de las cosas negativas que hay que desmontar, que hay que cambiar, lo tienen que hacer quienes conocen esa realidad. Es decir, que el sector público tiene que desmontar cosas que no funcionaron».
Pero, añade, «los que no hemos sido parte del gobierno también tenemos que salvaguardar las cosas buenas que se hicieron, porque en 25 años también han ocurrido cosas buenas. Lo que pasa es que esas cosas positivas del contexto social se sostenían cuando había bonanza petrolera y no se entendió que había que hacerlas sostenibles y con la participación de todos. Hoy viene un proceso de aprendizaje para el que no tenemos mucho tiempo, por cierto. Hemos visto liberaciones, que se aplauden. Cuando la actual presidenta encargada dice ‘un nuevo momento político’ se refleja una inteligencia emocional y una inteligencia conceptual de que el país necesita otro rumbo».
Cita, también, lo que expresó el presidente de la Asamblea Nacional, al señalar que este es un momento de apertura política. «¿Qué haces? Lo que tanto tiempo pediste, ¿lo vas a atacar cuando te lo dan? Ahora, ese proceso de reencuentro, reconciliación, reconstrucción de los espacios democráticos, pasa también porque esa reconstrucción y esa convivencia nos permitan voltearnos al que pretende dominarnos. Ahorita hay una escala de entendimientos y con objetivos muy definidos. El oficialismo tendrá que analizar su propia realidad, porque fue vulnerado en todas sus premisas, en todas sus banderas. El discurso oficialista también fue muy golpeado: al líder de ese movimiento político se lo llevaron preso. Entonces, hay unas reflexiones internas».
Pero, además, la sociedad debe entender al adversario y asumir su propia recomposición, expone Cusanno, y hace referencia a los empresarios: «Tienen que analizar sus realidades internas, cambiar la narrativa, entender el momento y hablar con el gobierno venezolano. Y cuando entendamos eso, todos tenemos que decirles a quienes pretenden y aspiran a manejar nuestro principal producto que aquí hay un acuerdo venezolano entre nosotros y que vamos a seguir comercializando petróleo contigo. Queremos inversiones, pero debe haber un mínimo respeto por nuestras decisiones».
-Tal como lo está planteando es prácticamente que cada sector se evalúe, se reconstituya rápidamente y que esos sectores reconstituidos dialoguen entre sí para luego decirle al que tutela que no se meta tanto.
-Ahí dependerá de lo que nosotros queramos y del acuerdo que logremos construir. En lo económico, por ejemplo, bienvenidas las inversiones de todos los países. Aplaudimos las reformas, aplaudimos la apertura, pero también con un norte claro de cuál es el modelo económico que queremos. Yo no soy proteccionista, ¿pero entonces vamos a pasar a un modelo total y completamente de exportaciones? ¿Qué pasa con los puestos de trabajo? ¿Qué pasa con los sectores en los cuales podemos ser competitivos? Voy a ser más duro todavía. Aquí muchos nos quedamos y mantuvimos en pie nuestros espacios: academia, empresario, trabajadores, familia, etcétera. Muchos estábamos en desacuerdo con las políticas públicas del madurismo, del gobierno, pero nos quedamos. Además, padecimos esas políticas públicas y padecimos también las sanciones. Entonces, ahora que la situación podría mejorar en todos los aspectos, ¿qué ocurre con los que estamos adentro? ¿Somos unos nuevos desplazados?
-¿Pero con qué fuerza se pueden rebatir instrucciones, órdenes?
-La fuerza la darán las ideas, las propuestas, las prospectivas que construyamos entre todos juntos y el acuerdo de convivencia que nos demos. El primer punto sería un acuerdo de convivencia.
-¿Cuál es ese acuerdo? ¿Cuál sería el acuerdo de convivencia que ve viable entre distintos sectores?
-Por ejemplo, como ha habido excarcelación de presos políticos, abrirse a que el universo político, los partidos políticos, tengan un proceso de renovación. Los que están judicializados no es devolvérselos a unos en detrimento de otros, no; vamos a la excarcelación de los partidos, por decirlo así. Amnistía electoral, una amnistía política. Permítele a todo el mundo que tenga los procesos de reflexiones internas, que se reconstituyan sus bases y que elijan a sus liderazgos con un sistema político mejor, porque sería mucho más armónico y menos de propietarios de partidos. El sector empresarial tendrá que hacer lo propio con el modelo de desarrollo económico que queremos. ¿Dónde están las verdaderas oportunidades de impacto económico sustentable en el tiempo? ¿Es volver al modelo industrial que teníamos en los 70? Pareciera que no, porque el mundo cambió. ¿Dónde está la visión de integración regional y subregional para producir y exportar en lo que podamos ser competitivos?
¿Dolarizar o no dolarizar? ¿Bolívar o no bolívar? ¿Salarios? Estas son algunas preguntas que deja en el tapete.
-¿Cuál es el espacio para discutir esos temas, para ese acuerdo nacional?
-La lógica sería en el Legislativo, pero el Legislativo tiene un desequilibrio desde las distintas visiones de pensamiento que tiene el país. También es culpa de quienes convocaron a la abstención en su momento. Se abandonaron los espacios y hoy tenemos las consecuencias. Por ejemplo, en una universidad prestigiosa como la Universidad Central de Venezuela, ¿no pudiese trabajarse una convocatoria de las fuerzas vivas de la producción, de los académicos, del gobierno nacional? Un espacio natural de discusión es la academia, y que la academia sea el espacio de no agresión para unas argumentaciones de altura, donde cada quien tenga sus propuestas, tendrá sus puntos de honor, pero que haya acuerdo. Y los políticos van a tener que transitar ese camino y dar la cara aún a pesar de los costos políticos. Vamos a acercarnos a un país que funcione, que sea viable para todos. Que el salario vuelva a ser la alegría de la familia porque te permite proyectar tu futuro y no sea el drama de lo poco que tienes, ¿no?
-Hay visiones encontradas, porque hay gente que quiere que se haga valer lo que todo indica que ocurrió el 28 de julio 2024, otros piensan en dos años de margen de maniobra para las autoridades.
-Nosotros siempre dijimos que las elecciones del 28 tenían que servirle al país sin importar quién ganara. Mucha gente decía que la única forma de que sirvieran es que salieran los actores que estaban en el gobierno. Otros decían que era manteniendo el gobierno. Para que las elecciones sirvieran tenía que haber una negociación profunda, unos acuerdos políticos, una construcción de garantías para entender dónde quedaba el perdedor y cómo seguía viviendo en términos políticos, porque los perdedores no tienen por qué salir del juego. Y los ganadores también tenían que entender muchas realidades. Eso no ocurrió. Pero qué casualidad que cuando llegó el más poderoso del mundo, y dijo «esas elecciones fueron ilegítimas», entonces pasamos la página. Yo siento que muchas veces han prevalecido los egos, el sostenimiento del poder, el desplazamiento del poder y no el interés nacional. Este no es un momento para los egos. He sido golpeado por las redes por mis posiciones públicas, porque además asumo posiciones porque las creo, pero pienso que hoy, al que plantee el ego o sus intereses personales o intereses políticos, la historia lo va a condenar. Hoy es un momento de elevar la discusión. Hoy es un momento de tener sentido. Hoy nos toca a todos los venezolanos ser un poco estadistas. Los que tengan liderazgo y capacidad de incidir deben ver más allá de las heridas, ver más allá de las cicatrices, entender cómo no vuelve a ocurrir todo esto. Yo vería, en un contexto ciudadano, cómo evitamos que nuestras familias se vuelvan a dividir por diferencias políticas.
-La sociedad se puede volver a polarizar.
-Es un gran riesgo, sí, la repolarización del país. Hoy es un momento de apuntar al rescate de la soberanía en términos hasta de la propia dignidad. Aunque tengas que transitar mucho, y en cuanto a la soberanía quizá los conceptos no son tan tan rígidos como eran hace 50 o 100 años atrás, hay que apuntar a la soberanía como un punto de encuentro y de la estabilidad. ¿Pero la estabilidad de qué o de quién? No de un gobierno, no de una persona, no de un sector. Hay que apuntar a la estabilidad del Estado para que se construyan las reformas necesarias en lo político, en lo económico y en lo social; para que la convivencia no esté más cuestionada y para que la sustentabilidad de la calidad de vida de los venezolanos no dependa del precio del petróleo en un momento dado, no dependa de la benevolencia de un Estado; para que el ejercicio de la libertad de expresión no sea más nunca usado para vilipendiar a nadie. Ahí está el punto de encuentro, ahí es donde están la estabilidad, soberanía y estabilidad. Algunos hablan de la restitución de la democracia; yo hablo del fortalecimiento de la democracia.
-Hay gente que lo que quiere es que todo termine de estallar. ¿Cuál es el riesgo de ese deseo?
-No vamos a entrar en términos numéricos de cuántos millones de personas están a favor de una posición. Pero imagínate tú un Estado en el caos, un país en el caos donde cada quien con violencia intente defender su posición y, si se siente amenazado, defienda su propia vida, y sencillamente salga a enfrentarse. Ahí sí podemos transitar algo mucho más complejo que no es 2014 o 2017. Después, una intervención de un carácter mucho mayor al que vivimos el 3 de enero… La estadística dice que no ha sido positiva, que nos dejó unas heridas tremendas; en Panamá todavía las viven. Veríamos verdaderamente la pérdida de la república, y un caos de ese tipo nos podía llevar a un éxodo mayor.
-¿Cómo nos manejamos con Trump? Porque hasta este momento pareciera que las reglas las está poniendo el gobierno de Estados Unidos.
-Con Trump hay que entender que viene del empresariado, que es un negociador. Ah, sus intereses personales a veces creo que son más importantes que los de los americanos. A Trump hay que argumentarle con propuestas sólidas, con propuestas que tengan un sentido de pertenencia de 30 millones, porque también tenemos el problema de que muchas veces los venezolanos que están afuera, por sus propias heridas, apoyan más lo que piensa Trump que lo que podemos construir a lo interno. En todo caso, son venezolanos y hay que entenderlos. A Trump hay que argumentarle con ideas sólidas que tengan un respaldo de las estructuras de la sociedad venezolana. No voy a decir las élites, porque creo que no es un tema de élites. De las estructuras de la sociedad venezolana, de la institucionalidad venezolana; y así podemos hacer un símil con cada sector. Creo que ahí pudiésemos obtener un poco más de respeto, y si además existen la madurez y la altura de la política, podemos también recuperar grandes espacios de nuestra propia identidad. Yo creo que también nuestra identidad en este momento está vulnerable. Hace unos días en una reunión alguien dijo, con lo cual no estoy de acuerdo, «yo creo que deberían anexarnos como estado 51 para que nos den pasaporte». Y la respuesta de otra persona fue: «Nos han vilipendiado nuestro gentilicio en los últimos años diciendo que somos delincuentes, feos, chiquitos, negros, etcétera, etcétera. Estigmatizaron nuestra nacionalidad. ¿Crees que te van a dar un pasaporte para que te vayas mañana?».
-Usted decía que hay que responder con las estructuras de nuestra sociedad. ¿Tienen la fuerza esas estructuras?
-La verdad verdadera es que hoy no la tenemos. Esta es una negociación que va a tener muchas etapas, pero esas etapas van a ser continuas, ¿no? Si lo queremos llevar para el mundo del boxeo, esta es una pelea de muchos rounds, de muchos rounds.
-¿La pelea con Trump?
-Más que la pelea, la relación. Sí, la relación. Cuando sabes que tienes un evento deportivo, tú te entrenas para mejorar tus condiciones, ¿no? Yo tuve una pequeña experiencia recién graduado en el sector público, en Cancillería, y tú ibas a una negociación y tenías que estudiar y tenías que prepararte. Bueno, hoy nos toca prepararnos como sociedad.
-¿Cuáles van a ser la los contrapesos?
-Importa mucho la relación latinoamericana. Por ejemplo, nos han dicho que somos un país que vive de estructuras de droga. Alguien dijo que 60 % de la población estaba vinculado con eso, y me atrevo a decir con total seguridad que eso es totalmente falso. Quizá la forma de hacer contrapeso es con una alianza latinoamericana contra la droga. Tú tienes que prepararte con acciones; en algunos temas vas a tener unos aliados, unos socios, unos compañeros. Tienes que ser muy pragmático. No creo que Colombia no esté de acuerdo con algo como esto, o que no lo esté México, o no lo esté Argentina. Ese es el tipo de acciones que tú debes construir. Desde el punto de vista empresarial, ¿cómo reinsertas a Venezuela? Tienes que prepararte para una discusión comercial profunda. Tienes que prepararte para una discusión institucional profunda. ¿Nos van a obligar a salirnos de la OPEP cuando somos fundadores de la OPEP? ¿Qué van a hacer los otros países productores y todo el mundo? Porque hoy es Venezuela y mañana es otro, ¿no?, y aquí podemos seguir en una infinidad de temas. Por ejemplo, ¿qué va a pasar en el acuerdo de las petroleras que se vienen? ¿Van a aceptar la ley del trabajo venezolano o es que les van a poner una legislación particular? Y si no te gusta, ya tú sabes, ¿otra bombita? ¿El día de mañana negarse a una posición o un capricho va a pasar siempre por una extracción? Por cierto, no solo de un actor de gobierno. Puede ser cualquiera.
-¿Qué alianzas, qué aliados ve que pudiésemos tener global o regionalmente para acompañarnos en un proceso externo difícil en la relación con Estados Unidos?
-Creo que la comunidad internacional estaba hastiada del conflicto político venezolano. Antes de buscar aliados es importante demostrarle al mundo, a los posibles aliados, que nosotros hemos depuesto nuestras diferencias y puntos de honor que nos hacían la convivencia inexistente. Por ejemplo, Latinoamérica no puede estar de acuerdo con lo que ocurrió, porque desde México hasta la Patagonia son susceptibles a una repetición del hecho. Hay temas en materia de soberanía, hay temas en materia comercial, de migración. Creo que la academia va a tener mucho que decir, porque el pensamiento después te lleva a la redefinición de los procesos educativos y eso te marca la nueva sociedad que vamos a tener, que van a tener nuestros hijos, nuestros nietos. Aunque tú estés en total desacuerdo con el contexto político democrático chino, no hay un país en el mundo que no pueda tener a China como un actor aliado, socio, contraparte. China tiene mucho que decir, no para pelear contra Estados Unidos, sino para buscar equilibrios comerciales, porque también es cierto que hay muchos productos que eventualmente le compraremos a Norteamérica que los chinos los hacen con mejor calidad y más baratos. Entonces, ¿por qué vamos a comprar caro cuando podemos comprar barato? Lo cual no significa comprar mal. ¿Hacia dónde va el modelo de desarrollo? ¿Hacia dónde va nuestra nuestra visión democrática? ¿Hacia dónde va nuestro desarrollo social
Colombia y Brasil, insiste Cusanno, tienen mucho que decir. «México es un aliado importante. Y desde el punto de vista europeo, para mí, Alemania, Italia, Alemania, Italia, España, Francia y el Reino Unido son los que más tienen que decir».
-Debe la sociedad civil venezolana, las organizaciones sociales dialogar directamente con Trump o con su administración. ¿O hay que dejarlo como se está moviendo?
-Cuando nace Una Venezuela Democrática para la defensa de soberanía, democracia y paz, decidimos ir a Colombia y se dio la oportunidad de que nos recibiera el presidente Petro. También hicimos un trabajo para ir a Estados Unidos, al Congreso de los Estados Unidos, para hablar con senadores republicanos y demócratas y con los factores económicos en los Estados Unidos. Y contactamos a algunos actores que nos podían ayudar a construir esa agenda. Muchos actores internos tenían miedo de ayudarnos, y decían, «vamos a esperar a enero a ver qué pasa.» Lo que pasó es que enero fue una cosa totalmente inesperada. Hoy, más que nunca, la sociedad organizada tiene que ir a hacer democracia ciudadana en los espacios norteamericanos, y por cierto, no solo en Estados Unidos; también hay que hacerlo en Europa. España es fundamental hacerlo. A los países donde la política interna tomó el conflicto político venezolano como una bandera también tenemos que ir. Hay que ir a Argentina. Desde Una Venezuela Democrática lo vamos a intentar: hay que ir a hablar con Milei, aunque nos salga con una motosierra, ¿no? Pero hay que hacer entender también un poco las realidades internas. Y ojalá que esas visitas pueden llevar ya algunos acuerdos construidos entre nosotros mismos, porque una cosa es vender una visión y otra cosa es vender un acuerdo.






