Las expectativas sobre la economía venezolana comenzaron a crecer en enero, a partir de los sucesos políticos que se detonaron a partir del tercer día de este 2026. Los eventos desencadenados impactan transversalmente todas la áreas de la sociedad. Frente a esto, el economista Asdrúbal Oliveros señala que vivimos “un nuevo momento económico”.
En uno de los descansos del foro “Realidades y desafíos de la economía venezolana. ¿Es Posible un aumento salarial?”, organizado por Salvemos Venezuela en la Sala E de la Universidad Central de Venezuela (UCV) este 7 de abril pasado, Asdrubal Oliveros conversó con los periodista y allí pudimos hacerle unas preguntas sobre la coyuntura.
El egresado summa cum laude de la Facultad de Economía de “la casa que vence las sombras” sostiene que se abren grande expectativas para el país, pero alerta que estas tardarán en reflejarse en la vida cotidiana de la gente.
Sostiene que debe enfrentarse la coyuntura económica con una visión amplia, porque “así como en política llegamos a esto por la falta de flexibilidad, también es importante evitar que eso ocurra en esta discusión”.
La conversación
-Se habla de un nuevo momento político. ¿Se ha generado entonces un nuevo momento en la economía venezolana?
-Yo diría que sí. Lo que pasa es que como los desequilibrios son múltiples y muy profundos, el proceso va más lento de lo que la gente quisiera. Porque la gente es la más afectada en toda esta situación, pero sí, definitivamente hay un nuevo momento económico. Esta es una economía que estaba estancada, una economía donde su capacidad de crecer era muy limitada.


-¿Cómo estamos ahora?
-Ahora estamos en una economía que sigue en un nivel bajo, pero con una expectativa de crecimiento distinta, apalancada en su sector petrolero. Se han relajado sanciones y hay una relación estrecha con los Estados Unidos que impulsa ese crecimiento del sector petrolero y, por supuesto, eso arrastra al resto de la economía y al resto de los sectores. Entonces, la perspectiva es totalmente diferente. El gran reto es cómo eso empieza a sentirse en las personas. No creo que ocurra inmediatamente en el año 2026. Probablemente la gente en su cotidianidad empiece a ver estos cambios más hacia el próximo año.
-El tema del tipo de cambio. La brecha que se genera entre el tipo de cambio oficial y el tipo de cambio paralelo. ¿Cómo puede salvarse, estabilizarse, generar certidumbre a la gente?
-Eso es muy importante. Diría que es el mayor desafío económico en este momento, porque al reducirse la brecha, también vas a reducir inflación. También va a permitir recuperación de consumo, le va a dar más certidumbre a las empresas, va a permitir que las transacciones se hagan de manera más ordenada de lo que ha ocurrido hasta ahora. Nosotros lo que vemos es una reducción paulatina de la brecha, a mi juicio, más lenta de lo que quisiera, pero efectivamente creo que el Estado viene trabajando en ese proceso.
Indicó que el diferencial entre el tipo de cambio oficial y el dólar paralelo llegó a estar “en niveles de 70% hace algunos meses” y acota que en este momento “se está acercando, ubicándose por debajo de 40%, y creemos que hacia finales de año se ubique más cerca de 20%”.
“Lo ideal es que esa brecha se reduzca por debajo de 10%. Ojalá se logre con rapidez, pero efectivamente, con la mejora de los ingresos petroleros, el ajuste que está ocurriendo en la tasa de cambio oficial, el mayor flujo de petróleo, de dólares en la calle -consecuencia de ese flujo petrolero- ayudan a que la brecha no se desborde y que más bien se reduzca. Y eso, por supuesto, es un signo positivo para la economía”, sentencia el economista.
-¿Cuáles son los sectores, aparte del petrolero, que pueden reaccionar a este nuevo momento económico?
-Ahí es importante entender que esto funciona como por olas o por ciclos. No todos los sectores van a reaccionar inmediatamente. Yo te diría que este año el sector, obviamente, el líder es petróleo, también la minería. Creo que servicios inmobiliarios va a tener un impulso importante. Banca y seguros, más banca que seguros. También va a tener un impulso importante la propia actividad comercial, porque si se reduce la brecha, eso le da un impulso al comercio de manera clave. Esos, a mi juicio, van a ser sectores clave.
Aparte de estas áreas de vanguardia indica que será muy importante la reacción de “logística y transporte, infraestructura y todo lo que esté ligado al tema petróleo”.
“Para el próximo año sectores que pueden tener un impulso mayor, obviamente está el sector ligado a construcción, que creo va a tener un impulso clave. Electricidad y agua. Vamos a ver allí inversiones importantes y mejoras claves”, son las perespectivas que ve Oliveros para 2027.
A esto suma servicios profesionales y turismo, “que también son otros sectores que, más adelante, pueden tener un impulso clave”.
-Puede influir eso en la generación de empleos en esos sectores atados al crecimiento.
-Al final, en la medida que esos sectores se impulsen, efectivamente van a tener necesidades de empleo y va a ayudar muchísimo, sobre todo en zonas que estaban muy deprimidas, enclaves petroleros en Oriente, parte también de Occidente, que se pueden beneficiar por ese impulso.
-¿Puede el cambio económico prescidir del cambio político?
-Hay países en que sí. Pero yo creo que en Venezuela no vamos a ver un verdadero cambio sin tomar en cuenta el tema político.
-¿Por qué?
-Porque las reformas que este país requiere son muy grandes y no se pueden hacer si no tenemos un gobierno legítimo. Yo creo que es urgente la tercera fase que ellos han definido: la transición. Ahora… ¿cómo se hace el proceso? ¿En cuánto tiempo? No podemos decirlo. Pero tenemos que llegar ahí. Legitimar al que sea gobierno es parte de la solución al problema político y es lo que va a dar inicio a hacer reformas. Este país necesita reformas que no son fáciles.
Finalmente indicó que proceso que incluya “una reforma del Estado, una reforma de la seguridad social, privatización, si no hay piso político, si no hay legitimidad, es difícil avanzar en eso”.






