La valoración actual de los títulos de deuda soberana emitidos por Venezuela ya incorpora de manera considerable las previsiones financieras en torno a la reorganización de sus compromisos de pago y al incremento de la actividad en el sector de los hidrocarburos, de acuerdo con un reporte elaborado por la firma Oxford Economics y difundido por Bloomberg.
El análisis de la consultora internacional indica que las cotizaciones de estos papeles de deuda se encuentran en niveles muy próximos a su valor razonable, debido a que el mercado ya contempla el escenario de una reestructuración de gran escala. Asimismo, el informe señala que la tendencia al alza experimentada por estos instrumentos financieros durante los meses previos resulta sostenible en el tiempo.
Enfoques de análisis y variables clave de sostenibilidad
La evaluación realizada por la firma para determinar la cotización justa de los bonos venezolanos se fundamenta en dos vertientes principales:
- Viabilidad macroeconómica: Enfocada en la capacidad de pago a largo plazo, donde el volumen global de los pasivos externos y el ritmo de restablecimiento de la actividad petrolera constituyen las variables determinantes.
- Incentivos de negociación: Analiza el dilema de los acreedores y el emisor entre alcanzar una resolución rápida con retornos elevados que comprometa la salud financiera posterior, o diseñar una reconfiguración más profunda que demande mayor tiempo pero asegure la sostenibilidad de los pagos.
Estimaciones de la deuda externa e incertidumbre de datos
El reporte aborda la dimensión del endeudamiento externo de Venezuela, luego de que proyecciones difundidas por el Financial Times estimaran el total de los pasivos en aproximadamente US$240.000 millones. Dicha cifra supera ampliamente los US$160.000 millones que la consultora contemplaba en sus modelos previos de valoración de activos.
A pesar de que este monto representa cerca del 290 % del Producto Interno Bruto (PIB), la firma sostiene que los precios de negociación de los bonos se mantienen en márgenes adecuados. La ausencia de información oficial detallada dificulta identificar con precisión qué porción de estos pasivos es susceptible de reestructuración, aunque se proyectan los siguientes componentes:
- Organismos multilaterales: Compromisos que se estiman por debajo de los US$5.000 millones.
- Laudos arbitrales: Obligaciones pendientes que oscilan entre US$20.000 millones y US$25.000 millones.
- Bonos y cupones vencidos: Papeles de deuda externa por un valor cercano a US$64.000 millones, a los que se añaden intereses acumulados y no liquidados por aproximadamente US$48.000 millones.
- Deuda bilateral: Los pasivos con Rusia y China carecen de desglose público y representan un factor de atención clave ante posibles peticiones de condiciones especiales.
Para Sergi Lanau, director de Estrategia Global de Mercados Emergentes de la firma, una estructura de negociación viable debería apuntar a reducir la deuda externa al 80 % del PIB en una década, limitando el servicio anual promedio al 3,5 % del PIB. No obstante, el especialista advierte que la probable falta de mediación directa del Fondo Monetario Internacional (FMI) podría incentivar a los involucrados a pactar metas menos rigurosas.
Perspectivas de producción petrolera y acceso a financiamiento
El análisis de Oxford Economics asocia la estabilidad de los precios del mercado a la viabilidad de un repunte en la extracción de crudo en Venezuela, proyectando escenarios donde el volumen de producción alcance entre 2,1 millones y 3 millones de barriles diarios para el año 2037.
La firma menciona que, si bien el sismo reciente agudiza el escenario de contracción de la economía nacional, el comportamiento histórico tras colapsos petroleros evidencia que es factible lograr un incremento en la producción de entre el 50 % y el 70 % en un plazo de cuatro años, a condición de que se implementen mejoras políticas sostenibles.
Finalmente, el documento proyecta que, una vez concretada la reestructuración, Venezuela podría asegurar financiamiento oficial a una tasa de interés promedio del 3,5 % para labores de reconstrucción. El retorno a los mercados financieros internacionales se estima viable a partir del año 2031, con costos de financiamiento proyectados en torno al 9,5 %. Si bien las reservas de crudo respaldan la capacidad de endeudamiento a largo plazo, la necesidad de destinar recursos a importaciones para la reconstrucción limitará la disponibilidad de fondos para el pago de pasivos durante varios años.





