La energía es el tema que apasiona a Heliodoro Quintero. El ingeniero y experto petrolero es optimista en relación con las perspectivas petroleras para Venezuela luego del 3 de enero, y asoma la aprobación de la Ley de Hidrocarburos y la guerra en el Medio Oriente.
«Las perspectivas petroleras para Venezuela cambiaron radicalmente por la aprobación de la nueva Ley de Hidrocarburos del año 2026», destaca. «En lo práctico, para la ciudadanía significa que va a haber más inversión y va a haber toda una serie de bloques petroleros que ya pueden ser operados por las empresas internacionales».
Una primera aproximación «es que el socio que no es Pdvsa, sea mayoritario o minoritario, puede operar la empresa. Además, esta empresa se puede suscribir bajo cualquier porcentaje de modalidades y socios y ya no requiere aprobación de la Asamblea, sino aprobación del Ministerio nada más. Esta ley establece que cualquier asunto arbitral o legal o judicial puede ser en tribunales venezolanos, pero también en tribunales extranjeros».
Como lo resalta, «cualquier empresa puede venir y constituirse en Venezuela con mayoría o sin minoría, nacional o internacional. Y esa empresa va a ser una empresa mixta que puede ser existente o no, y las compras, los cambios de porcentaje accionarios se van a aprobar en el Ministerio de Energía, porque ya el marco de ley te respalda».
Quintero recuerda que el país está sujeto «a un marco de sanciones, que en un momento dado llegaron a ser 750 sanciones aproximadamente, más unas 200 medidas restrictivas que no les permiten a muchas de estas empresas» actuar, pero las licencias de la OFAC han abierto el camino. El manejo de los recursos en el esquema estadounidense, además, garantizará que el dinero «va a ir a donde tiene que ir, que son los programas de salud, principalmente así establecido por la opinión para bien concertada con las autoridades actuales».
-¿Qué tenemos que hacer nosotros institucionalmente para poder recuperar el control de nuestro recurso?
-En la medida en que se transforme en un sistema que sea expeditamente transparente y que vaya directo al beneficio de las necesidades de la población. Hay dos aspectos fundamentales que se están atendiendo que en ningún momento descartan los demás, que son el aspecto de electricidad, porque es el motor del país industrial, el motor residencial y comercial. Y esto va a ser dirigido y auditado en su origen, con auditores de los Estados Unidos y dirigido por los Estados Unidos hasta que se concluya.
Quintero refiere que el cierre del Estrecho de Ormuz «bloquearía el 20 % de la producción mundial proveniente de cinco países cuya producción sale por allí. Eso le da una importancia superior a Venezuela porque la gente dice ‘ah, el barril va a costar más caro’. Pero lo que pasa es que para que Venezuela suba de los 800 mil o 900 mil barriles se necesitan inversiones que se van a realizar en año y medio, dos años, y van a contar con el restablecimiento completo de los estados Anzoátegui».
-¿Cuál de los estados ve usted apetecible en este momento para la inversión?
-Anzoategui y Zulia, porque tienen la oportunidad de que compañías medianas vengan a hacer trabajo más rápido de rescate de pozos que están inactivos, y eso enseguida dispara construcción de escuelas, reactivación de carreteras, construcción de acueductos, construcción de gasoductos para uso doméstico que va a necesitar toda esta gente. Vamos a mejorar el servicio de agua con el uso de los ingresos del petróleo, y principalmente salud y electricidad, porque la electricidad es un círculo virtuoso. Primero tienes la luz, pero es que la luz te permite tener más producción, mejor calidad de vida.
-¿Qué necesitamos para volver a manejar nuestros recursos?
-Descentralizar todas estas empresas. 80% de la electricidad viene del Guri y solo una termoeléctrica está trabajando.
-¿Cuál es el plan eléctrico con Estados Unidos?
-El plan eléctrico se le va a presentar. La primera etapa dispone de 4.500 millones de fondos para reparar las tres represas que tiene el Bajo Caroní, que son Guri, Caruachi y Macagua. Y, además, terminar de construir Tocoma. Tienes las represas y tienes la electricidad, y tienes acumulados 4 mil megavatios que no puedes transmitir. Tienes que corregir el sistema de transmisión, tienes que reparar Tacoa.
-¿Usted ha visto cómo está Tacoa?
-Tienes que reparar Tacoa. Están los cables, están las subestaciones, está todo. Todo ese sistema tú lo reparas, y garantizas lo que necesita Caracas. Si tú a Caracas la liberas vía Tacoa, eso se lo quitas al sistema interconectado y se lo das a otro sitio. Lo primero es reparar el sistema de transmisión, reparar el sistema, incorporar este nuevas tecnologías que son sistemas de enlace que no existían en los años 70 y que ahora sí existen.
-¿A cuánto llegaríamos con esto?
-El país está necesitando en los actuales momentos alrededor de 14 mil megavatios para funcionar tal y como está en este momento.
-¿Y si crece?
-Te estoy dando la fotografía de hoy. Hace 15 años eran 24 mil megavatios. El plan que se va a ejecutar es tratar de estabilizarlos al nivel actual lo más posible para poder tener más industria petrolera, más industria metalmecánica y siderúrgica. Para poner activa la industria mediana y liviana del eje La Victoria-Valencia-Maracay se necesitan 2 mil megavatios más o menos. Eso forma parte del del paquete con Estados Unidos: 4.500 millones de dólares en principio.
-¿Que se van a ejecutar en cuánto tiempo?
-Eso puede tomar varios los años. Y eso va a ir poco a poco. Es que no hay alivio eléctrico inmediato. Inmediato, no. El petrolero es mucho más rápido; el petrolero te da los ingresos, y de los ingresos vas a para pagar los fondos a estas empresas que en principio ya son empresas americanas que están haciendo, visualizando y analizando las propuestas para el país.
-¿Las termoeléctricas están incluidas en ese plan con Estados Unidos?
-Por supuesto. Este es un plan que nunca podría verse como un plan menor a cuatro años, cinco años aproximadamente.
-¿Y qué hace la gente mientras tanto?
-¿Y qué hemos hecho durante los últimos? ¿Cómo vivimos en Maracaibo? El promedio de Maracaibo residencial es de ocho horas diarias. Ese plan ya está en ejecución. Hay la ingeniería conceptual, la ingeniería de detalles y después la ingeniería de construcción.
-¿Quién lo va a ejecutar? ¿Quién lo ejecuta?
-Lo van a ejecutar empresas y equipos venezolanos de ingenieros de alto nivel. Ya están en contacto con quienes tienen las tecnologías de avance para llevar a cabo esto, principalmente en países de Estados Unidos y algunas empresas de Europa. Estados Unidos y Europa. Sería con tecnología europea y estadounidense.
-Seguimos con un esquema de sanciones. ¿De qué depende eliminarlo?
-Las sanciones se están eliminando en el día a día.
-Se pueden eliminar en el día a día, pero siguen allí. Son una espada de Damocles.
-No, no son una espada de Damocles, son una restricción que fue estableciéndose desde Obama.
-¿Y porque no las quitan?
-Ya las empezaron a quitar. Las quitan con licencias. También hay que entender que aquí estuvo instalada una forma de llevar a cabo un gobierno que ganó legítimamente en el año 1998 y que después evolucionó a otras maneras durante 27 años. Lo que han pasado son dos meses. Dentro de dos años yo estimo que prácticamente todas esas sanciones se eliminan, salen del juego las sanciones.
-Entiendo que por la vida de los hechos las están quitando, pero me refiero a quitarlas, eliminarlas.
-Las eliminará. Las tiene que eliminar, pues si no entonces no van a lograr los objetivos que Donald Trump quiere para Venezuela. ¿Qué va a hacer? ¿700 licencias?
-¿Cómo se eliminan? ¿Por la vía de eliminar el decreto de Obama?
-No, esa la elimina por instrucción del Departamento de Seguridad Nacional, las va eliminando el Departamento del Tesoro con el visto bueno del gabinete. Están siendo eliminadas paulatinamente; ya hay 600 nada más. Lo que pasa es que nosotros estamos acostumbrados a querer las cosas ya después de 27 años. ¿Por qué no vemos más bien todo lo que se ha hecho
-Usted es muy optimista.
-Yo soy optimista porque en menos de dos semanas hubo una nueva ley de hidrocarburos. Esa ley permite todas las cosas que las compañías demandaban. Estamos entrando a un nuevo orden mundial que implica una situación de la más alta geopolítica que se ha visto. Con el cierre del Estrecho de Ormuz, ¿cuál es el problema de fondo? Que los tanqueros que pasan por ahí, que llevan 20 millones de barriles y que es el 20 % de la producción mundial, los aseguradores están diciendo, «Yo no aseguro». Y nosotros sabemos que es igual que un avión: un avión sin seguro no navega.
-¿Qué rol ve usted para Venezuela en este conflicto?
-Venezuela tiene dos características fundamentalísimas que me gustaría que fueran mencionadas. La primera: Venezuela es un país que no tiene conflictos religiosos. Venezuela es un país geopolíticamente ubicado en la mejor posición de cara al mayor consumidor de petróleo y de energía del mundo, que es los Estados Unidos a cuatro días por barco. Venezuela tiene las reservas mundiales más grandes del mundo. Esto le da la posibilidad a Venezuela de que digan «este es el país de cara a, solo los Estados Unidos, sino Europa y regionalmente hablando». Es decir, en este conflicto en el Medio Oriente, Venezuela es un proveedor confiable.
-¿Qué es Venezuela en este conflicto?
-Venezuela, en este conflicto en el Medio Oriente, es el proveedor más confiable. Ahorita Estados Unidos está en una situación particular. Como el shale oil de ellos murió desde el punto de vista de viabilidad económica, tienen que importar 6 o 7 millones de barriles diarios. No va a ser de Rusia, no va a ser de países muy lejanos, porque el flete es mucho más caro. Tienen que buscar la economía, son compañías privadas las que lo hacen y el único país por los alrededores que te va quedando en un horizonte de planificación de la mayor potencia económica y militar mundial es Venezuela.
-¿Estamos perdiendo soberanía petrolera?
-Para nada. Para nada.
-¿Solucionar los conflictos en tribunales extranjeros no es perder soberanía?
-Para nada. Todos los países del mundo tienen la opción de ir al tribunal de La Haya. Y eso se hace desde el siglo XIX y XVIII. Y un ejemplo es el conflicto arbitral con los guyaneses. Nosotros no estamos perdiendo ninguna soberanía.






