La escasez de combustible llegó a Caracas en tiempos de coronavirus. Después de cinco semanas de cuarentena empieza a reflejarse en las colas caraqueñas, que son el pan de cada día en el interior del país

La importación de gasolina con el apoyo de la producción de combustible desde la Refinería El Palito es la estrategia que se dibuja en el corto plazo para paliar la crisis de combustible que vive el país.

El racionamiento de combustible y limitar su suministro a sectores estratégicos, con un poco flujo hacia particulares, completarían la estrategia, la cual es similar a la instrumentada en tiempos del paro petrolero por el gobierno de Hugo Chávez entre 2002 y 2003.

El Palito fue la primera refinería en ser reactivada por el Gobierno. Junto con la recuperación del buque Pilín León, funcionó como punto de arranque de la industria y de la normalización de la operatividad.

¿Y qué pasa?

La falta de gasolina es una realidad que los caraqueños no percibían porque el abastecimiento de la región capital siempre ha sido privilegiado por ser la sede de los Poderes Públicos.

La Gran Caracas es marcadora de la opinión pública nacional y por lo tanto es protegida del abastecimiento en general.

Con la llegada de las medidas de cuarentena y el distanciamiento social también llegó a Caracas la escasez de gasolina. La pregunta que surge es: ¿A qué se debe?

¿Es una estrategia para mantener la gente en casa y evitar la movilidad para cortar las líneas de contagio del coronavirus?

No ha sido anunciado oficialmente de esta manera por lo voceros autorizados, aunque existen influencers vinculados al Gobierno que señalan que esto forma parte de decisiones que apuntan en este sentido.

Por otra parte, analistas del sector y trabajadores de la industria petrolera indican que las refinerías del país están inoperativas y apenas El Palito está siendo puesta de nuevo en marcha.

Esto explica la falta de combustible que viene sufriendo el interior del país como “el pan nuestro de cada día”.

Rafael Quiroz, economista petrolero, señala que Venezuela ha estado dependiendo de la gasolina importada debido a la baja producción de petróleo y la inoperancia de las refinerías.

Partiendo de esta premisa tenemos un empresa parada que cubre el mercado interno con importaciones de combustible, lo que pareciera una acción insólita debido al potencial del país para producir petróleo, además de contar con uno de los centros de refinación de crudo más grandes del planeta: El Complejo Refinador Paraguaná.

La situación es tan inesperada como si los habitantes de la ciudad de Parma importaran, desde Carora, queso parmesano.

¿Las razones?

Sobre las causas del estado de la industria petrolera sobran los análisis y argumentos. Unos excluyentes y otros complementarios.

Desde el Gobierno se señala que Pdvsa ha sido perseguida por los intereses del capital internacional como una forma de asfixiar al Gobierno de Venezuela desde hace años, lo cual se evidencia en las recientes sanciones.

También indica la argumentación oficial la existencia de corruptos “infiltrados” en sus filas “que traicionaron el proceso” y fueron destruyendo la principal fuente de ingresos del país.

Están los otros que niegan que sean las sanciones las que debilitaron a Pdvsa y señalan que el estado de la industria petrolera se debe a la descapitalización de los recursos humanos, que comenzó con el despido de los gerentes en 2002 a propósito del paro.

Foto: EFE – Referencial

Asimismo señalan que los puestos medulares de la industria fueron asignados con criterios políticos ajenos al conocimiento técnico de la industria y el negocio. Esto ocasionó decisiones desacertadas.

Además de la impericia de la gerencia y la ineficiente gestión señalan que a esto se le sumo la corrupción que solo se dedicó a esquilmar los recursos de la industria.

En esto coinciden con el argumento oficial, aunque por otras vías.

Están los terceros que sostienen que el deterioro de la industria petrolera comenzó mucho antes de las sanciones. Sin embargo indican que “indudablemente” las acciones del Gobierno de los Estados Unidos, al establecer limitaciones a las operaciones de Pdvsa, agravan la situación de la industria petrolera.

¿Y la gente?

Las discusiones sobre las razones de la crisis de la industria petrolera no generan una solución al problema coyuntural del combustible. Existen varias aristas a evaluar.

En primer lugar es necesario garantizar la movilidad de los sectores estratégicos como alimentos y medicinas para que estos puedan estar disponibles para los consumidores. También están los sectores como salud, transporte y seguridad que deben ser garantizados.

Se requiere combustible para arrimar las cosechas, sacar la proteína animal de los sitios de producción y llevar estos productos a los centros de acopio y luego a los centros de distribución.

Por otra parte, hay que movilizar las importaciones que deben hacerse, tanto de insumos como de bienes terminados, debido a que la producción nacional está disminuida.

También están las personas naturales que requieren movilizarse para poder comprar alimentos ya que el mediocre sistema de transporte que existe impide que en algunas zonas se pueda hacer mercado caminando hasta los mercados o supermercados debido a las distancias.

¿Qué se espera?

Durante el paro petrolero de 2002 el Gobierno de Hugo Chávez recibió el respaldo de Lula Da Silva y la empresa Petrobras que enviaba buques con gasolina.

Estos tanqueros eran acomodados en los poliductos que logró recuperar el Gobierno de manos de los denominados “gerentes rebeldes”. Por allí comenzó a fluir la gasolina que de manera racionada comenzó a distribuirse y con ello se fue regularizando el suministro.

Ahora los buques están llegando desde México y el apoyo de Andrés Manuel López Obrador. También se esperan tanqueros rusos de la empresa estatal que hará las veces de Rosnef en su relación con Venezuela.

Los buques pueden traer dependiendo del tamaño entre 300.000 barriles y 700.000 barriles de gasolina.

Si logran hacer que la Refinería El Palito produzca 40.000 barriles diarios y un buque de 300.000 barriles de gasolina importada una vez por semana, podrían cubrir cerca del 80% de la demanda en condiciones de cuarentena.

Esto aliviaría la situación actual y la regresaría a la “anormalidad” acostumbrada hasta hace un mes atrás, dando un respiro a la crisis.

La nueva pregunta es: ¿hasta cuando la flota estadounidense que está en el caribe seguirá dejando entrar estos buques?

Por otra parte, durante la semana circuló video que se hizo viral donde se veían un embarque de “chutos” y cisternas que fueron desembarcados, supuestamente en La Guaira.

Pareciera que la llegada de los buques y los eventuales refuerzos para la flota de distribución de combustible estuvieran vinculados.

La flota de caminos de Pdvsa está bastante deteriorada y no sería de extrañar que los aliados del Gobierno de Nicolás maduro estén proveyendo los vehículos para resolver el tema de distribución.

Seguirá

La cuarentena y las limitaciones de movilidad tienen una razón sanitaria, pero también resultan muy eficientes para el ahorro de combustible y mantener al mínimo la movilidad y la capacidad de generar presiones.

Sin embargo, el Gobierno tiene que generar una válvula que drene la presión que causa para los trabajadores del sector informal (más del 50% de la fuerza de trabajo) y los profesionales por cuenta propia, la imposibilidad de generar recursos para mantenerse.

Tener movilidad en transporte público es indispensable y un mínimo de operatividad en vehículos particulares, con todas las medidas de protección a las que obliga la pandemia, son urgentes.

¿El esquema del paro petrolero le dará resultado?

Solo tenemos los pies planos y no una bola de cristal para saberlo.

El juego continúa.