El mercado energético global experimentó este jueves una notable corrección a la baja. El barril de crudo Brent, de referencia en Europa, cerró la sesión con una caída del 4,15 %, situándose en 63,76 dólares en el Mercado de Futuros de Londres. Este descenso pone fin a una racha de cinco jornadas consecutivas de ganancias y marca la mayor caída diaria para el crudo desde el pasado mes de octubre, reseñó EFE.
El retroceso de 2,76 dólares respecto al cierre del miércoles (66,52 dólares) responde principalmente a la distensión de las tensiones geopolíticas en Oriente Medio. Los inversores han reducido la «prima de riesgo» tras las señales de Washington que descartan una acción militar inmediata contra la República Islámica de Irán.
Factores de la desescalada geopolítica
La inquietud del mercado se había intensificado en días previos ante la posibilidad de una ofensiva estadounidense que pudiera comprometer rutas de transporte críticas, como el Estrecho de Ormuz. No obstante, el panorama cambió después de que el presidente Donald Trump indicara haber recibido garantías de Teherán sobre el cese de ejecuciones de manifestantes, una cifra que la Casa Blanca estimaba en unas 800 personas.
«Los precios caen hoy tras descartarse una acción militar inmediata de EEUU en Irán, lo que reduce la prima de riesgo», explicó a EFE Fawad Razaqzada, analista de FOREX.com.
Más allá de la situación en Irán, el mercado petrolero se enfrenta a un escenario de superávit estructural. Los analistas destacan que la inminente normalización de las exportaciones de Venezuela, ahora bajo supervisión y control de la administración estadounidense tras la captura de Nicolás Maduro el 3 de enero, añade una presión bajista adicional a los precios.
Según Razaqzada, los inversores son conscientes del riesgo que supone el exceso de suministro: «Con la recuperación prevista de las exportaciones venezolanas y el mercado en sobreoferta, los inversores mantienen sus posiciones de compra existentes, conscientes del riesgo que supone el exceso de suministro».
A pesar de repuntes puntuales por volatilidad política, la tendencia general para el resto del año apunta a la baja. Los expertos predicen un 2026 con precios promedio de 60 dólares, con la posibilidad de que el Brent caiga hasta los 55 dólares durante el primer trimestre.
Esta previsión se sustenta en tres pilares:
- Aumento de la oferta no OPEP+: Se espera que países como Brasil, Guyana, Argentina, Canadá y Noruega incrementen su producción significativamente.
- Demanda ralentizada: El consumo global de energía muestra signos de enfriamiento en las principales economías.
- Acumulación de inventarios: Organismos como la Administración de Información Energética (EIA) proyectan que las reservas mundiales seguirán aumentando a lo largo del año.






