Empresas con tradición han encontrado la forma de levantar capital a través del mercado de valores y lo ven como una oportunidad en medio de la crisis.

Frente a una situación económica complicada la creatividad de los empresarios no se ha hecho esperar, y ante el fenómeno hiperinflacionario, los gerentes se las piensan más de dos veces para conseguir espacios de viabilidad para las empresas.

En medio de un clima de amabilidad  y respeto, y no sin el recelo de quien hace negocios con y a pesar de sus competidores, se produjo la semana pasada un encuentro entre los protagonistas del mercado de valores.

Casa de bolsa, empresas emisoras, corredores, técnicos, economistas, dueños de empresas que aun no están en la bolsa, junto a la presencia de los reguladores del Estado, hicieron de este encuentro una suerte “tizana grande” donde todos navegaban, pero con su propio sabor.

Corredores nuevos y viejos. Estilos distintos como colores de las corbatas. Dinastías que defendían su abolengo y gente emergente plantando su bandera y diciendo que hay formas nuevas de hacer negocios. Así fue el encuentro “Simposio del Mercado de Valores. Construyendo Cultura Bursátil”.

Dos casos

Uno de lo casos más interesante planteados fue el de Ron Santa Teresa que está en el mercado desde el año 1978 , según relató su director de operaciones.

Marcos Rodríguez, señala que desde ese la empresa ha buscado parte del financiamiento de sus inversiones en ese mercado.

Comentó que en el año 2000 cuando se afecta la bolsa tuvieron la tentación de “deslistarse” y la decisión fue mantenerse en función de brindar transparencia y obtener el prestigio que la claridad de las cuentas provee.

“Estar en la bolsa ayudó a conversar con Bacardi y llegar a cerrar negocios  importantes para nosostros en el mercado internacional”, señala Rodríguez.

Asimismo insistieron en mantenerse incursionando en el mercado de valores a pesar de que existía posibilidades de financiarse a través de la banca “pero quisimos conseguir la experticia y el músculo para manejarnos en estas aguas”,

Habló de emisiones de deuda en 2015, 16 y  17. Comentó que la primera emisión ayudo a financiar el 60% de uno de sus planes de inversión y si bien eso no es ahora así, es un elemento que está dentro de su ecuación de negocios.

“Este año nos fuimos por una ruta distinta. La titularización de alcoholes y usamos nuestros añejos. El precio del litro de alcohol añejo es un dólar en el mercado y este año levantamos 700.000 dólares y protegidos del fenómeno hiperinflacionario”, comentó Rodríguez.

Comentó que esperan por la autorización del ente regulador de instrumentos en moneda dura para emitir y pagar dividendos.

Finalmente, destacó que los procesos se han mejorado y “antes tardamos 11 meses en una emisión, ahora son tres meses”.

Por su parte, Horacio Velutini, del Fondo de Valores Inmobiliario, señaló que “llegó la hora de que el sector privado diga presente y no hablar del odio. Hablar de que somos destino para la inversión. Más allá de que me gusta el país y yo me quiero quedar aquí, es que es una oportunidad cierta y viable”. 

“Cuando en 1992, que llevamos la compañía inmobiliaria a la bolsa nos dijeron locos. Cuando llegaron los inversionistas en 1995 decidieron estar en empresas que estaban en la bolsa. Haber estado en un momento de crisis en la bolsa nos ayudó. Venezuela es inédita y lo será. A los capitales no les interesa ideología, les interesan oportunidades”, sentencia Velutini.

Con sorna se preguntó: “¿Cuándo no hemos estado en crisis? Quiero que alguien me diga cómo es vivir sin crisis. Lo que sí es cierto es que esa crisis en que la vivimos ha crecido exponencialmente. A la crisis le inyectaron esteroides y nosotros tenemos que estar a su altura. Y lo hemos hecho”.

Por su parte, José Ignacio Guarino, de Interbono, destacó la idea de la democratización de la información para hacer accesible el mercado de valores al ciudadano”.

José Iganacio Guarino económista

“Este no es club de muchachos acomodados. Aquí estamos quienes apuestan por el país y creen que hay espacios para desarrollar ideas e inversiones que pueden terminar siendo una opción importante para el crecimiento del país”, sostiene el analista financiero.

Más adelante indicó que “los grandes nombres de tradición y los emergentes podemos convivir en un mercado que se hace grande a medida que se democratiza”

Finalmente indicó que “la banca y el mercado de valores no somos competencia, somos complementarios. Vivimos rompiendo paradigmas y abriendo espacios construyendo un único mercado para un único país”.