El mercado cambiario oficial en Venezuela cerró la semana con una cotización de 443,25 bolívares por dólar, lo que representa un incremento del 2,32% respecto al lunes 9 de marzo, cuando la tasa inició en 433,16 bolívares. Según los datos del Banco Central de Venezuela (BCV), este ajuste equivale a un aumento nominal de 10,09 bolívares en cinco días, reflejando una ligera desaceleración frente al alza del 2,62% registrada la semana anterior, aunque la moneda extranjera mantiene un ritmo ascendente sostenido.
En este contexto de ajuste, el economista Alejandro Grisanti, explicó que el BCV ha iniciado una ampliación del sistema bancario autorizado para canalizar la venta oficial de divisas. Esta medida busca otorgar mayor orden y previsibilidad al acceso formal a dólares en un mercado que aún se encuentra bajo una fuerte estrategia de intervención por parte del ente emisor. Actualmente, el eje de este mecanismo es el Sistema de Subastas Electrónicas operado por Banesco, BNC, Provincial y Mercantil, a través del cual se han ejecutado cuatro rondas con montos que oscilan entre los 200 y 300 millones de dólares, atendiendo tanto a personas naturales como a empresas.
Para fortalecer esta estructura, el BCV ha comenzado a integrar de forma paralela a una red más amplia de instituciones públicas y privadas, entre las que destacan Bancamiga, Banplus, Banco Plaza, Bancaribe, Sofitasa, Banco Activo, Fondo Común, Banco Caroní, Banco Exterior, Banco de Venezuela, Banco del Tesoro y BDT. La participación efectiva de estas entidades en la oferta de moneda extranjera depende directamente de sus capacidades de corresponsalía internacional y de las autorizaciones operativas otorgadas por el propio banco central.
Respecto al acceso para ciudadanos particulares, el mecanismo mantiene condiciones estrictas de cumplimiento, permitiendo una sola solicitud de compra por día y exigiendo poseer una cuenta activa en moneda extranjera con la disponibilidad de bolívares necesaria para liquidar la operación. Es fundamental considerar que las divisas se acreditan electrónicamente, generalmente al día hábil siguiente, y no se entregan en efectivo, quedando su uso limitado a tarjetas internacionales o virtuales emitidas por las propias instituciones bancarias. Grisanti advierte que esta configuración informativa sobre la participación bancaria ha cambiado recientemente y continuará evolucionando, reflejando un sistema cambiario que el BCV calibra de forma progresiva.






