El primer semestre de 2025 ha sido testigo de una depreciación acentuada del bolívar frente al dólar oficial en Venezuela. El año comenzó con una tasa de 52,02 bolívares por dólar, y al cierre de junio, el dólar oficial alcanzó los 107.62 bolívares, acumulando una devaluación del 106,82% que impacta directamente el poder adquisitivo y la planificación financiera.
Esta acentuada devaluación se explica por una combinación de factores económicos que ejercen una presión constante al alza sobre el tipo de cambio. Entre ellos, destacan la limitada oferta de divisas en el mercado, la demanda sostenida de dólares por parte de la población y el sector productivo, las sanciones económicas internacionales y la elevada liquidez monetaria existente en la economía. Estos elementos han generado un desequilibrio que impulsa la cotización del dólar al alza, erosionando el valor de la moneda nacional.
Las dinámicas observadas en el mercado de divisas durante este período han dificultado la estabilidad de precios y la predictibilidad económica, elementos cruciales para el desarrollo y la inversión. La volatilidad del tipo de cambio crea un entorno de incertidumbre para empresas y particulares, afectando las decisiones de consumo e inversión y complejizando la gestión de las finanzas personales y corporativas.
De cara al segundo semestre de 2025, la persistencia de la volatilidad y la tendencia a la depreciación del bolívar es probable si no se implementan medidas estructurales contundentes. La necesidad de acciones que aborden la oferta de divisas, controlen la liquidez monetaria y fomenten la confianza económica será fundamental para intentar revertir esta tendencia y procurar una mayor estabilidad cambiaria en Venezuela.






