El sector de la palma aceitera en Venezuela ha consolidado una tendencia de crecimiento sostenido, logrando duplicar su capacidad operativa en las últimas dos décadas. De acuerdo con los registros de la Federación Venezolana de Palmicultores (Fevepalma), el rubro pasó de 60.000 hectáreas sembradas en el año 2005 a un total de 120.000 hectáreas en la actualidad, posicionándose como un negocio rentable con proyecciones de expansión a corto plazo.
La organización gremial se ha fijado como meta alcanzar las 200.000 hectáreas en los próximos tres años. Esmeralda Vargas, presidenta de Fevepalma, explicó que este dinamismo ha permitido que el cultivo extienda su presencia en el territorio nacional, convirtiéndose en un pilar económico para zonas rurales en los estados Táchira, Mérida, Trujillo, Monagas y Yaracuy.
A pesar de esta diversificación geográfica, el estado Zulia continúa liderando la actividad, concentrando más de la mitad de la producción total del país. Según Vargas, la palma aceitera ofrece una ventaja competitiva clave frente a otras oleaginosas debido a su mayor rendimiento por superficie.
Uno de los hitos destacados por la federación es la consolidación de un acuerdo estable para la remuneración de las cosechas. Bajo este esquema, los productores reciben el 17% de las ganancias generadas por la venta del aceite ya procesado, lo que otorga previsibilidad financiera a quienes trabajan el campo.
No obstante el crecimiento reportado, el gremio alertó sobre dificultades enfrentadas al inicio de 2026 debido a la entrada descontrolada de aceites importados. Durante una intervención en el programa «Venezuela productiva», Vargas enfatizó la necesidad de establecer una coordinación más rigurosa entre el consumo y las compras externas.
«A menudo va a tener que existir la necesidad de importar aceite comestible, ya que el sector completo solo cubre el 30% del consumo nacional. Pero para llegar a las 200.000 hectáreas deseadas de palma aceitera necesitamos proteger el producto nacional», señaló la dirigente.
Finalmente, la representante de Fevepalma reiteró la exigencia de planificar los tiempos y volúmenes de importación, argumentando que la meta de expansión solo será posible si no se perjudica al productor local en el mercado interno.






