El conflicto Rusia-Ucrania está tocando a Venezuela, alerta Juan Carlos Montesinos, presidente de la Asociación Venezolana de Agricultura Familiar. “Tenemos una economía de puertos; 65% a 70% de los alimentos procesados que conseguimos en supermercados y en establecimientos comerciales son importados, e incluso los que se empaquetan en el país son traídos a granel, importados”

La temporada de lluvias, la de mayor producción agrícola, está por comenzar en Venezuela. La Sociedad Venezolana de Ingenieros Agrónomos calcula que se sembrarán 500 mil hectáreas entre varios rubros, como cereales, leguminosas y raíces y tubérculos. Sin embargo, se precisan fertilizantes, combatir la violencia en las unidades de producción y garantizar el combustible, asevera Saúl López, presidente de la sociedad.

De acuerdo con las proyecciones de López, para el ciclo de invierno se estima una producción de 810 mil toneladas de maíz (250 mil hectáreas de maíz blanco y amarillo) y una producción de 152 mil toneladas de arroz en 45 mil hectáreas. “Para el cultivo de arroz se requiere mucha mayor inversión: más de 3 mil dólares por hectárea, versus el maíz que, para este año, pasó a 1.250 dólares”.

El conflicto Rusia-Ucrania está tocando a Venezuela, alerta Juan Carlos Montesinos, presidente de la Asociación Venezolana de Agricultura Familiar. “Tenemos una economía de puertos; 65% a 70% de los alimentos procesados que conseguimos en supermercados y en establecimientos comerciales son importados, e incluso los que se empaquetan en el país son traídos a granel, importados”, describe. Eso “ha traído como consecuencia ese primer incremento; y en segundo lugar, el incremento de los fertilizantes y agroinsumos que vienen de afuera ha incrementado el precio de los alimentos”.

Por eso es clave la producción nacional, coinciden López y Montesinos. Para poder sembrar esta cantidad se necesitan 158 mil toneladas de fertilizantes. “Tenemos una buena noticia” y es que Pequiven, que produjo 151 mil toneladas durante todo el año 2021, “en este primer trimestre ya lleva 190 mil toneladas y se proyecta para más de 300 mil toneladas”, expone López.

El combustible es imprescindible, reitera. “Es importante que el Estado se siente con los actores productivos y manifieste si va a cumplir realmente con el requerimiento de diésel. Para este ciclo de invierno estamos hablando de 60 millones de litros, a razón de 110 litros por hectárea”.

Es muy importante “que no se genere incertidumbre. Los productores ya incorporaron eso en los costos de producción: 0,30 dólares por litro de diésel, en promedio. Lo importante es que haya, para que los productores que están en estos momentos preparando no tengan el temor de quedarse sin diésel”.

Frijol chino: un boom

Mención aparte merece el frijol chino, del que han producido 55 mil toneladas. “En el mercado internacional se cotiza en 800 dólares la tonelada, pero el productor lo que está recibiendo por mantener ese esfuerzo no llega ni a 0,3 dólares el kilo, lo cual es desproporcionado. Creemos que el productor debería estar recibiendo entre 0,45 y 0,50 dólares el kilo”, comenta López.

El principal receptor es el mercado chino, puntualiza, pero Venezuela no le puede vender directamente. “Se le vende a Vietnam y eso pasa por una vía” a China y por eso se ofrece en 800 dólares y no en 1.200.

Agricultura familiar: a la espera de una ley

“Los agricultores familiares producen 80% de los alimentos en el país”, afirma Montesinos, y también son víctimas de la crisis venezolana.

Por ejemplo, el consumo ha caído en varios rubros: “70% de los venezolanos no consume proteína animal”. Al disminuir el poder adquisitivo se reduce “el consumo de estos alimentos” y, también, la producción de algunos como el pepino y la zanahoria. “No tienen un precio que justifique el transporte a las zonas de distribución”.

Si “ya tenemos una disminución del consumo, con los incrementos que tenemos actualmente” del precio de alimentos importados y de agroinsumos es previsible que siga cayendo, refirió.

Montesinos recordó que ya se cumple un año de la introducción del proyecto de ley de agricultura familiar en la comisión de diálogo de la Asamblea Nacional “y hasta ahora no hemos tenido ningún tipo de respuesta”; ni siquiera se constituyó una mesa de trabajo.

Los agricultores familiares tienen una propuesta para “trabajar en conjunto con el Estado, con programas de alimentación, como lo que se hizo con el Programa Mundial de Alimentos” para colocar los productos. También proponen trabajar en un plan nacional de semillas, a fin de reducir la dependencia. Es el caso de la semilla de papa, que “por falta de financiamiento por la vía pública”, no se pudo importar más.

Con la ley se garantizará “una carta crediticia y seguros por pérdida por causas naturales o situaciones socioeconómicas, como lo que sucedió el año pasado, que hubo desabastecimiento de diésel y gasolina, lo que trajo como consecuencia la pérdida de miles de toneladas de producción”.