El mercado nacional de víveres ha registrado un incremento de hasta el 80% en el precio del plátano durante los meses de febrero y marzo de 2026. Este comportamiento al alza es atribuido a las dificultades en las cosechas reportadas por los agricultores del Sur del Lago de Maracaibo, la región productora más importante del país, donde se cultiva el 90% del total consumido en Venezuela.
David Enrique Govea, presidente de la Fundación para el Mejoramiento del Plátano en Venezuela (Fumplaven), explicó que la crisis productiva fue desencadenada por factores climáticos adversos, específicamente vientos y fuertes lluvias que afectaron la productividad de las plantaciones a finales de 2025.
«El último trimestre del año pasado se presentó una crisis que disminuyó la producción un 40% entre septiembre y octubre. Como consecuencia, el precio del plátano subió un 80%», señaló Govea durante una entrevista en el programa Venezuela Productiva.
Un rubro de recuperación lenta
Debido a que el ciclo de cultivo del plátano requiere de aproximadamente nueve meses para dar frutos, el restablecimiento de la oferta tras un fenómeno climático suele ser pausado. No obstante, el representante gremial indicó que el mercado ha comenzado a dar señales de alivio en las últimas semanas.
«Ya en marzo comenzó un lento descenso en los precios gracias a la estabilización de la producción rural», puntualizó el presidente de Fumplaven.
A pesar de la inestabilidad en los costos, el consumo interno se mantiene robusto. Se calcula que los venezolanos demandan alrededor de 8 millones de kilos mensuales, lo que demuestra la fidelidad del consumidor hacia este alimento básico de la dieta nacional.
Para el cierre del presente año, el gremio platanero mantiene expectativas optimistas sobre la recuperación de la superficie sembrada. El plan de acción de los productores busca no solo estabilizar los precios actuales, sino garantizar el abastecimiento ante el crecimiento proyectado de la demanda.
«Creemos que podemos estar sembrando alrededor de 1000 hectáreas de plátanos adicionales a las que ya tuvimos al cierre del 2025. La idea es acompañar el crecimiento y las expectativas de consumo del país», concluyó Govea.
Esta expansión de la frontera agrícola permitiría mitigar el impacto de futuros fenómenos climáticos y fortalecer la soberanía alimentaria en uno de los rubros más dinámicos del sector primario venezolano.






