Bajo el sol de las pistas de Tesero, Italia, el deporte venezolano ha registrado un nuevo hito en su historial olímpico. Nicolás Claveau-Laviolette, un joven de 20 años nacido en el estado Anzoátegui, se ha convertido en el primer representante de Venezuela en competir en la disciplina de esquí de fondo durante una cita invernal, rompiendo una ausencia de doce años para el país en este tipo de certámenes.
Nicolás Luis Claveau-Laviolette nació el 25 de junio de 2005 en Lechería. A pesar de sus raíces en la costa oriental de Venezuela, su trayectoria deportiva se desarrolló en Quebec, Canadá, país al que se trasladó con su familia a los dos años de edad debido a compromisos laborales de su padre. Fue precisamente su progenitor quien lo introdujo en el esquí de fondo a los 10 años, una modalidad que demanda altos niveles de resistencia y técnica.
En sus declaraciones para medios internacionales como Xinhua, Claveau recordó: «Fue mi padre quien me metió en este deporte». A pesar de residir en Norteamérica y poseer doble nacionalidad, el atleta mantuvo firme su identidad: «Venezuela es un país que siempre he tenido en mi corazón. Nací allí y es especial para mí; estoy muy orgulloso de representarlo», afirmó al ser consultado sobre su decisión de portar el tricolor nacional.
El camino a Milano-Cortina 2026 no estuvo exento de dificultades fuera de la nieve. Para oficializar su participación, el esquiador debió cumplir con un riguroso proceso de clasificación internacional, logrando los puntos requeridos por la Federación Internacional de Esquí (FIS) tras competir en eventos en Finlandia. No obstante, un trámite administrativo con su pasaporte venezolano mantuvo su participación en vilo hasta semanas antes de la inauguración.
Todo por Venezuela
El atleta debió viajar a Venezuela en enero de 2026 para actualizar su documentación, un esfuerzo coordinado con el Comité Olímpico Venezolano (COV) y el Ministerio del Deporte. Tras obtener el documento a tiempo, Claveau expresó: «Es un sueño hecho realidad. Quería luchar por mi país, el lugar donde nací».
El debut de Claveau-Laviolette se produjo el pasado 10 de febrero en la prueba de sprint clásico masculino, donde finalizó en el puesto 88 tras recorrer 1.547 metros en un tiempo de 3:47.29. Posteriormente, el viernes 13 de febrero, enfrentó la extenuante prueba de 10 kilómetros en estilo libre, culminando en la posición 98 con un registro de 26:59.8.
Con estos resultados, el joven anzoatiguense se posicionó como el sexto mejor representante de Latinoamérica en su categoría y el primer venezolano en completar dos pruebas distintas en una misma edición de los Juegos de Invierno. Su presencia en Italia lo une al selecto grupo de atletas invernales del país, siendo el sexto en la historia tras Iginia Boccalandro, Julio César Camacho, Werner Hoeger, Christopher Hoeger y Antonio Pardo.
Más allá de las estadísticas, la participación de Claveau-Laviolette ha sido recibida como un acto de resiliencia deportiva. Al finalizar su última competencia, el atleta manifestó su deseo de que su trayectoria sirva de inspiración: «Espero que en cuatro años Venezuela pueda tener al menos uno, tal vez dos o tres atletas en los Juegos Olímpicos de Invierno».
Para una nación tropical que ha perdido sus glaciares, la huella de Claveau en la nieve italiana simboliza, en palabras de cronistas deportivos recogidas por medios nacionales, que la presencia de la bandera tricolor en escenarios tradicionalmente ajenos es, en sí misma, una victoria signinificativa.






