El inicio de la nueva era reglamentaria de la Fórmula 1 generó una profunda división de opiniones en el paddock tras el Gran Premio de Australia. Mientras los resultados oficiales y algunos protagonistas celebran un incremento en la acción en pista, otros pilotos de renombre califican a los nuevos monoplazas como los peores en la historia de la categoría.
La Fórmula 1 ha calificado la carrera del domingo como un éxito estadístico. Según datos de la organización, se registraron 120 adelantamientos, una cifra significativamente superior a los 45 contabilizados en la edición del año pasado. Este aumento se vio reflejado en la lucha por el liderato entre George Russell (Mercedes) y Charles Leclerc (Ferrari).
Kimi Antonelli, quien escoltó a su compañero Russell en el podio, describió la acción como “increíble”. Por su parte, Leclerc destacó que las nuevas reglas exigen una gestión mental distinta: “Antes, se trataba más de quién es el más valiente al frenar lo más tarde posible. Ahora hay un poco más de mentalidad estratégica detrás de cada movimiento que haces porque cada activación del botón de impulso, sabes que vas a pagar un precio enorme después de eso”.
En la acera opuesta, el vigente campeón Lando Norris se unió a las críticas previamente expresadas por Max Verstappen. El piloto de McLaren fue tajante al comparar los nuevos vehículos con sus predecesores: “Hemos pasado de los mejores autos jamás hechos en la Fórmula 1, y los más agradables de conducir, a probablemente los peores”.
Norris también cuestionó la naturaleza de las maniobras en pista, calificando los adelantamientos de “artificiales”. Ante esto, George Russell respondió sugiriendo que la postura de su rival se debe a los resultados: “Si él estuviera ganando, no creo que estuviera diciendo lo mismo”.
Seguridad y fiabilidad bajo la lupa
La complejidad técnica ha traído consigo nuevas preocupaciones. Norris advirtió sobre el riesgo de colisiones debido a las diferencias de velocidad cuando un auto despliega potencia eléctrica y el otro no. De hecho, se reportó un incidente cercano entre Franco Colapinto (Alpine) y Liam Lawson (Racing Bulls) que encendió las alarmas.
Asimismo, en el equipo Aston Martin, Adrian Newey alertó sobre la falta de competitividad y los problemas de vibración de su monoplaza, señalando que los pilotos corren el riesgo de sufrir “daño nervioso permanente”.
Más allá de lo deportivo, la categoría enfrenta decisiones críticas fuera de la pista. Debido al conflicto en Oriente Medio, las carreras en Bahréin y Arabia Saudí están en duda. De cancelarse, se generaría un vacío de cinco semanas en el calendario entre el Gran Premio de Japón (29 de marzo) y el de Miami (1 de mayo), lo que representaría un duro golpe financiero y, potencialmente, una ventana para que la FIA intervenga en el reglamento técnico.






