El autor del segundo himno de Venezuela dejó como legado aquella inmortal pieza musical. También se le recuerda por haber falsificado las firmas de unos 600 autores a quienes les atribuyó sus obras y, tras ser descubierto se autoexilió 

Hace 135 años nació, en Villa de Cura, estado Aragua, Rafel Bolívar Coronado, un personaje de quien escuchamos hablar desde nuestros primeros pasos por la escuela cuando se habla de la venezolanidad.

Su nombre está estrechamente ligado a la historia del país, pues es uno de los responsables, junto a Pedro Elías Gutiérrez, de la composición que consideramos nuestro segundo himno nacional: la zarzuela Alma Llanera.

Yo nací en una ribera del Arauca vibrador
soy hermano de la espuma
de las garzas y de las rosas
soy hermano de la espuma,
de las garzas, de las rosas
y del sol
y del sol
“.

Así inicia la pieza que se interpreta en tono de Joropo y, desde su estreno en 1914, fue cobrando cada vez más fuerza hasta convertirse en un éxito de alcance internacional que nos representa e identifica en cualquier rincón del mundo.

El Alma Llanera fue nombrada Bien de Interés Cultural de la nación en el año 2014 y, a entender de los expertos, a 105 años de su estreno, el sólo escuchar su melodía o entonar su letra genera grandes emociones en los venezolanos.

Pero cuenta la historia que Bolívar Coronado, aparentemente, no se sintió nunca tan enamorado de la pieza como el resto de nosotros, a pesar de ser su autor.

Años después diría de ella: “De todos mis adefesios es la letra del Alma Llanera del que más me arrepiento”

Amo, lloro, canto, sueño,
con claveles de pasión,
con claveles de pasión,
amo, lloro, río, sueño,
y le canto a Venezuela
con alma de trovador
“.

Eso escribió y en vida no recibió un centavo por su autoría, sin embargo luego de su muerte sus familiares se beneficiarían por su obra, pero en vida, su compañero Pedro Elías Gutiérrez se atribuyó los derechos, es decir, nunca los compartió.

No obstante, la letra del Alma Llanera, esa que tanto aborreció; lo llevó becado hasta España, a donde lo envió el entonces presidente (férreo y déspota Dictador) Juan Vicente Gómez; durante su estadía en la península ibérica Bolívar Coronado se manifestó contrario al régimen que lo becó, pero esa es otra historia.

Al hoy famoso escritor de la poesía de nuestro segundo himno, también se le recuerda en el campo literario por haber ejercido el periodismo durante aquel viaje al viejo continente, pero con un aderezo importante, oprobiosamente llamativo.

Y es que él, Bolívar Coronado, estuvo a cargo de la redacción de los artículos literarios, poemas y crónicas, materiales coya autoría atribuyó a famosos escritores de otras épocas procurando relevancia para las publicaciones, pero su falsificación fue descubierta, costándole el puesto y su prestigio.

Video: tomado de el canal de Youtube, de Hermes Varillas Labrador

Se conoció que utilizó al menos 600 nombres de autores, algunos totalmente ficticios y, entre los conocidos figuran: Rafael María Baralt, Agustín Codazzi, Andrés Eloy Blanco, Andrés Bello, y su propio jefe en Madrid, Rufino Blanco Fombona, quien luego de conocer la estafa lo persiguió furioso, sin éxito, por toda Europa.

Cuentan los historiadores que el costo por su picardía fue muy alto ya que, luego de aquel episodio, nunca volvió a Venezuela y vivió sus últimos años, hasta 1924, marginado y en la pobreza en la ciudad española de Barcelona.