El percusionista y productor venezolano Orestes Gómez ofreció este 1 de mayo un potente concierto en el Caracas Music Hall, donde presentó en vivo buena parte de su propuesta musical contenida en el álbum No me fui porque quise, en una noche marcada por la energía, la fusión de géneros y la conexión con el público.
La cita, realizada en la Sala 2 del recinto ubicado en el C.C Concresa, reunió a más de 500 asistentes que esperaron el inicio del espectáculo y terminaron siendo parte de una experiencia que superó el formato tradicional de concierto. Con una puesta en escena diseñada alrededor de la percusión, Gómez colocó la batería como eje central de una propuesta donde cada instrumento tuvo protagonismo.


Antes de su salida al escenario, la noche abrió con la participación de Mari la Carajita, quien ofreció un set cargado de personalidad y temas como Marik ya!, Malandra, Tonada del callejero (dónde sacó el cuatro y deleitó al público), Yo soy artista, no tu mamá y Cuchi, conectando rápidamente con el público.


Pasadas las 11:30 de la noche, Orestes Gómez apareció para agradecer la paciencia de los asistentes y resumir el espíritu del evento con una frase directa: “Esta es la música que a mí me gusta hacer”. También expresó con humildad: “Soy solo un baterista… gracias por estar aquí”, antes de iniciar una presentación de casi dos horas.
El repertorio recorrió distintos sonidos sin limitarse a etiquetas. Hubo momentos de hip-hop, salsa, gospel, electrónica, joropo y tambor afrovenezolano, todos integrados bajo una misma narrativa musical. Más que cambiar de estilos, el artista pareció unirlos desde una raíz común.


Uno de los momentos más celebrados llegó con la aparición del Ensamble B11, que aportó fuerza coral durante la interpretación de Aguafresca, mientras que otro de los puntos altos de la noche fue la presencia del maestro Mario Díaz, referente del joropo tuyero, lo que llevó a un encuentro simbólico entre generaciones. Gómez terminó expresando que esa era su colaboración soñada.


La interacción con el público también fue protagonista. En medio del show, varias parejas subieron a tarima para bailar “trancao”, transformando por momentos la sala en una celebración colectiva donde predominó el baile y la cercanía.
Cuando parecía que el concierto terminaba, Gómez sorprendió con Cómo convencerme, colaboración originalmente grabada junto a Micro TDH, para luego encaminar el cierre hacia uno de los pasajes más intensos de la noche.


La recta final llegó con la participación de Eileyn Ugueto en Malembe, pieza que convirtió el recinto en una verdadera fiesta de tambor. Más adelante, la presencia de Nina Fresh añadió rap y sonidos de raíz mirandina a un cierre vibrante que se extendió hasta pasada la medianoche.


Con este concierto, Orestes Gómez confirmó que la percusión puede ocupar el centro de la escena y sostener por sí sola una propuesta ambiciosa, contemporánea y profundamente conectada con la identidad venezolana. En Caracas no solo presentó un disco: construyó una celebración sonora que hizo bailar a toda la sala.







