«Aspiramos a que en un libro de texto se incorporen estas cartas, y que veamos al esclavizado como un futuro ciudadano que viene luchando por derechos; que se deje de ver como una persona explotada y folclórica», explica la historiadora Dora Dávila, investigadora del Instituto de Investigaciones Históricas de la UCAB e integrante del comité organizador del simposio internacional «Africanos y afrodescendientes en Venezuela (siglos XVI-XVIII). Debates recientes y perspectivas futuras» que se realizará el 15 y 16 de noviembre
No son los colores, sino las calidades las que pueden marcar la vida. Lo remarca la historiadora Dora Dávila, investigadora del Instituto de Investigaciones Históricas de la UCAB. Mirar hacia el pasado le permite asegurar que la visión de lo afro como violento, folclórico o víctima no es la más acertada.
«Hablamos de los esclavizados como personas solamente desde esa condición, y se nos olvida considerar que, antes de ser esclavizados, eran personas. Buena parte de la propuesta que hacemos es señalar a las personas como personas que tenían una condición, aunque esa condición legal en ese momento la pudieron tener muchos otros», explica Dávila, integrante del comité organizador del simposio internacional «Africanos y afrodescendientes en Venezuela (siglos XVI-XVIII). Debates recientes y perspectivas futuras» que se realizará el 15 y 16 de noviembre en la UCAB.
Por si fuera poco, en los años recientes se ha asociado el tema de la afrodescendencia «con una posición política, lo cual implica un segmento ideológico que siempre ha estado vinculado con la afrodescendencia, pero en el caso de nuestra historia reciente ha estado manipulado ideológicamente, y con eso hay que tener mucho cuidado». Esto tiene que ver «con la necesidad de usar a las masas» y jugar con los antepasados. También se relaciona con la pobreza, la marginalidad, la utilización de personas en condiciones precarias para sumarlas a movimientos políticos.
«Los esclavizados no son solamente personas cimarronas, que se están escapando, que hacen un cumbe. No. Los esclavizados son personas que forman parte de dinámicas sociales establecidas. Hablar de esclavizado, hablar de afrodescendencia no es solamente ser violento o folclórico; es muchísimo más que eso», refiere.
No es blanco o negro. Un dato tal vez no tan conocido fuera del ámbito de los historiadores es el de las cartas de libertad, «un recurso legal al que tenía derecho todo esclavizado». Era un recurso «que lo hacía tener derechos como ciudadano». Como lo expone, los archivos históricos «están llenos de cartas de esclavizados, y eso hay que darlo a conocer. Eso es lo que queremos que esté en un libro de texto». Solo en el archivo de la Academia Nacional de la Historia la historiadora encontró mil cartas de libertad expedidas entre 1790 y 1800. «Si nosotros hiciéramos una investigación de cartas de libertad en otras regiones, nos sorprenderíamos, porque era un recurso legal establecido».
Por la carta de libertad se pagaba: «Había una negociación entre el amo y el esclavizado, y en esa negociación hay un claroscuro de relaciones de poder que son apasionantes para comprender cómo negociaba la gente en el pasado. Esos esclavizados también tuvieron actitudes para lograr lo que querían, como su libertad». Los esclavizados pagaban por partes, pagaban con trabajo. «Estamos hablando de cartas de libertad desde el siglo XVII».
Otro fenómeno que destaca Dávila es el de los abogados de esclavos, «una figura que va a defender con mayor fuerza los derechos que tienen los esclavizados; es el que va a ayudar a los esclavizados a que su derecho y su proceso contra ese amo lo lleve a mejor término, y los tribunales están abiertos. Son elementos de un pasado que la gente se sorprende al conocerlos».

Una mirada a los libros
En los textos de la Colección Bicentenaria se insiste mucho en que ahora lo afro forma parte del ideal nacional. Los libros de antes y de ahora hacen énfasis en la violencia, en la pobreza, «y creo que ese juego que ha habido desde los programas educativos ha sido clave. Somos una sociedad educada en el racismo, y los libros de texto han influido muchísimo en eso».
La historia, según su análisis, «la vemos desde lo blanco, lo masculino o lo violento: esa mirada la vemos en los libros de texto» y así se crea un imaginario. «El libro de texto es fundamental para construir el imaginario», y debería mostrar el trabajo de las mujeres y los niños, así como los casos de éxito de los esclavizados.
La investigadora propone la revisión de los libros de texto «porque no podemos seguir viendo la historia como los buenos y los malos, los negros y los blancos, la leyenda dorada y la leyenda negra; cuando tenemos los puntos extremos no estamos logrando una sociedad inclusiva, porque una sociedad inclusiva implica que entendamos que hay una variedad de claroscuros, puntos extremos, y que en ese claroscuro no está solamente el afrodescendiente, sino una sociedad que ha sido invisibilizada, que no tiene voz, que no se estudia».
Por ejemplo, «nos encantaría que la gente conociera las cartas de libertad, que un libro de texto tuviera las cartas de libertad. Aspiramos a que en un libro de texto se incorporen estas cartas, y que veamos al esclavizado como un futuro ciudadano que viene luchando por derechos; que se deje de ver como una persona explotada y folclórica».
Dávila solicita que continúe la digitalización de documentos históricos, que sean del dominio público y que las personas «puedan revisar sus propias historias personales». Las cartas de libertad, insiste, «son una manera de recontar la historia de Venezuela, y eso es lo que queremos».
El simposio «Africanos y afrodescendientes en Venezuela» es organizado por la UCAB con apoyo de la Fundación Telema, el Departamento de Historia de la Universidad de Santa Bárbara (California) y otros aliados. Cualquier persona puede participar. Se puede seguir de forma presencial o en línea.