Hay que fortalecer la producción en el país, subraya Rongny Sotillo, diseñador gráfico, guionista y editor de cómics. El 8 de abril comenzará el programa The comic’s toolbox, las clases magistrales en línea organizadas por el Centro Cultural BOD y el Programa Amigos del Noveno Arte
El cómic es un ser que anda con sus propias piernas y que está vivito y coleando en Venezuela. «Es un arte como cualquier otra de las bellas artes; tanto es así, que ya se menciona como el noveno arte» y tiene sus subgéneros, explica Rongny Sotillo, diseñador gráfico, guionista y editor de cómics.
De amor, de zombis, de terror, los cómics se abren paso con sus narraciones. «Cualquiera tiene la posibilidad y la potencialidad de hacer un cómic, pero para hacer un cómic debes prepararte y conocer no solo el formato, sino las cualidades y las particularidades del lenguaje», comenta Sotillo en entrevista con contrapunto.com.
«Como en Venezuela no hay industria de cómic la producción es muy artesanal pero el consumo es muy amplio», asegura. «Nos encanta el cómic porque estábamos acostumbrados a que nos llegara los domingos en los suplementos dominicales. Era un fenómeno familiar». Hoy, con el cine de súper héroes «las generaciones más jóvenes están consumiendo muchísimo cómic», y también han consumido manga. Igualmente se usa como herramienta en el aula. Existe un movimiento del cómic en Venezuela, aunque «hay que fortalecer la producción».

Este 8 de abril comienza The comic’s toolbox, el programa de clases magistrales organizadas por el Centro Cultural BOD y el Programa Amigos del Noveno Arte (PANA). Dirigidas a personas mayores de 13 años, están a cargo de Alcides Marcano (ilustrador e historietista), Javier Véliz (antropólogo, diseñador gráfico, ilustrador y colorista), Rongny Sotillo, Yilly Arana (abogado, guionista, ilustrador e historietista), Wilfredo Pérez (diseñador gráfico, desarrollador web, ilustrador e historietista), Guillermo Bisbal (antropólogo, guionista, ilustrador e historietistas) y Juan Bisbal (arquitecto, guionista, ilustrador e historietistas). En nota de prensa del BOD se informa también la participación de los expertos: César Adrián Carrasquel (ilustrador e historietista) desde Chile; y Aduin Nava (ilustrador e historietista) desde Ecuador.
Las clases magistrales buscan «que la gente entienda el cómic como un lenguaje. Todos lo podemos hacer, pero nos tenemos que preparar», insiste Sotillo. «Hay que tener un criterio visual; es saber narrar haciendo uso de tres instancias narrativas: la imagen, la que privilegia todo; la voz de tus personajes a través de los globitos que son característicos del cómic; la voz del autor, con los carteles que te van dando información o generando narración literaria que va hilvanando el discurso».
Este es «un arte colaborativo», destaca, que suma los esfuerzos de ilustradores, guionistas, coloristas, rotuladores y diagramadores. Pero en Venezuela los artistas están trabajando solos, lo que es «muy desgastante y hace que no se culmine el trabajo». El grupo PANA se ha propuesto «que todos podamos especializarnos en un área».
La fuerza del cómic es incalculable. Sotillo cuenta que ha estado trabajando en un proyecto sobre la salud sexual y reproductiva de la población de tres universidades: la Universidad Simón Rodríguez, la Universidad Bolivariana y la Universidad de Ciencias de la Salud.
The comic’s toolbox no es «un taller para hacer dibujitos; no es un taller para que hablemos de Batman y de Superman. Ni siquiera vamos a hablar de Batman o de Superman. Vamos a hablar del cómic venezolano, cómo hacemos el cómic en Venezuela y cómo podemos hacer nuestro propio cómic». Es «una cosa novedosa e inédita, porque no hay escuela». Se pueden tomar las clases individuales, o el conjunto. «He visto gente que paga por tres, cuatro o cinco pizzas más de lo que cuestan las nueve clases», comenta con ironía. «A las dos horas esa pizza no existe ni siquiera en su sistema».
Estas nueve clases magistrales, que comenzarán el 8 de abril y se convertirán en una publicación sobre el sistema de producción de historietas, esperan que se conviertan en «la primera piedra» de una escuela de cómics en Venezuela. La participación en las clases se puede comprar en Ticketmundo.