El Festival de Cine de Derechos Humanos incluirá la proyección de 45 documentales y está financiado parcialmente por la Autoridad Palestina.

Ver una película en Gaza es algo propio de otro tiempo, pues sus salas de proyección cerraron hace 30 años, pero esta semana, ver un documental en pantalla gigante y en plena calle fue posible, gracias a un festival de cine de derechos humanos.

En un principio, la apertura del Festival de Cine de Derechos Humanos “Alfombra Roja” tendría que haberse llevado a cabo el miércoles, en el cine Amer, que llevaba tres décadas abandonado. 

Pero a última hora, se decidió trasladarla de sitio por razones desconocidas, lo que llevó a los organizadores a desplegar una pantalla en plena calle, afuera de la sala. 

El director del festival, Muntaser Al Saaba, afirmó que los dueños del cine les dijeron a los organizadores que, finalmente, no podrían utilizar la sala para la inauguración de la muestra. 

“De repente, nos dijeron: ‘lo sentimos, pero la situación es peligrosa'”, indicó. “Lo que ocurrió es incomprensible. No sabemos quién le dijo a este socio que retirara el permiso para abrir el cine”.

Los organizadores afirmaron que contaban con todos los permisos necesarios para celebrar el festival dentro del cine. 

La Franja de Gaza, está gobernada por el movimiento islamista Hamás, que basa su mandato en una interpretación rigurosa de las normas del islam.

Desde su ascenso al poder, en 2007, han prohibido varios acontecimientos por considerarlos inmorales. El Ministerio de Interior, en Gaza, declinó hacer comentarios al respecto. 

El programa del festival, de una semana, incluye la proyección de 45 documentales y está financiado parcialmente por la Autoridad Palestina, establecida en Cisjordania y dominada por el movimiento Fatah, rival de Hamás, del presidente Mahmud Abas. 

“Elegimos el cine Amer por su fuerte simbolismo y para enviar un mensaje de que los cines siguen existiendo en Gaza y de que la gente tiene derecho a disfrutar de las funciones”, señaló Sabaa.

El enclave, en el que viven dos millones de personas, no tiene ningún cine en funcionamiento desde que el último cerró durante la primera intifada palestina, a finales de 1980. 

Además, el territorio todavía está recuperándose de la última de las tres guerras que libraron Hamás e Israel, en 2014.