Es casi un ritual para muchas personas todas las mañanas: apagar el despertador, levantarse de la cama y encender la cafetera. Un simple gesto que ahora está en peligro por el cambio climático.
El café es una de las bebidas más populares del mundo, donde a diario se consumen más de dos millones de tazas. Sin embargo, es cada vez más difícil de producir y más caro de comprar debido, en parte, al clima extremo que sufren las regiones cafeteras del mundo, según un informe de Climate Central.
Este calor extremo afectó en mayor medida a los cinco principales países productores de café (Brasil, Vietnam, Colombia, Etiopía e Indonesia), que son responsables de aproximadamente el 75 % del suministro global de café.
Estos cinco países experimentaron más de 144 días de calor extremo para el café al año, lo que supone 57 días más debido a la influencia del cambio climático.
En el caso concreto de Brasil, que es la nación cafetera líder del mundo al suministrar el 37 % del total, experimentó 70 días adicionales con más de 30 grados en promedio cada año por el aumento de las temperaturas debido a los gases de efecto invernadero.
Las plantas de café arábico, que representan entre el 60 y el 70 % del suministro global, son más sensibles al calor e incluso el rango más fresco (25-30 grados) es considerado subóptimo para su crecimiento, por lo que los autores del informe señalan que se trata de «una estimación conservadora».
Por lo general, estas plantas se cultivan en elevaciones más altas, donde las temperaturas pueden ser más frescas que las promedio.
Junto con los días de calor, los cambios en los patrones de lluvias pueden estresar aún más las plantas de café. Además, estos cambios en las precipitaciones y en las temperaturas pueden influir en la propagación y manejo de las plagas y enfermedades, lo que a su vez puede afectar a la cantidad y calidad de las cosechas.
Este cambio en las condiciones amenaza la cantidad de tierra disponible para la producción del café –que puede disminuir en un 50 % para 2050 si no se hace una adaptación adecuada-, al tiempo que el rango de cultivo puede migrar debido al cambio climático.
Si bien esto podría abrir oportunidades económicas en nuevas áreas, los investigadores han apuntado a que podría resultar en deforestación, por lo que han apostado por prácticas agrícolas sostenibles que ayuden a los agricultores, como plantar un dosel de árboles más alto que de sombra a las plantas de café para protegerlas del calor.
No obstante, han recordado que los pequeños agricultores, que representan alrededor del 80 % de la producción mundial y cerca del 60 % del suministro global, han recibido solo el 0,36 % de la financiación necesaria para adaptarse al cambio climático pese a que les afecta más.
Según los investigadores, el coste promedio de adaptarse al cambio climático para una granja de una hectárea es de 1,85 euros al día (2,19 dólares al día), menos que el precio de una taza de café en muchos países del mundo.






