«¿Cuándo empieza nuestro otoño?», le preguntó la niña a la mujer que la acompañaba. La respuesta estaba en las hojas marrones que poblaban el suelo en el Parque Los Caobos. Porque el «otoño venezolano», o lo más parecido a un otoño, florece en carnaval. Y este martes 17 de febrero no fue la excepción.
Por la Plaza de Los Museos pasaron dos brujas; el disfraz no les dio para volar, pero sí, para divertirse. Una princesa vestida de azul prefirió visitar la Bienal del Sur, en el Museo de Bellas Artes, que salir a lanzar papelillos o apretar el envase de tángana.

Ya en el parque, los colchones inflables y los equipos para saltar se encargaron de sacar las sonrisas.

Cerca de la fuente del parque se instalaron las recreadoras y los recreadores de Misión Cultura para entretener a niñas y niños. Un representante de Corpotur Caracas calculó que atendieron, solo el martes, entre 80 y 120 jóvenes y más de 50 niñas y niños. Pintacaritas y colchones inflables pusieron la nota divertida.

Un niño disfrazado de El Chavo compartió la sonrisa de oreja a oreja. Su mamá explicó las razones de la escogencia: «Porque no lleva la cara tapada. Con el superhéroe, el niño lleva la cara tapada con una máscara, no se sabe quién está detrás. A nosotros nos gustan las tradiciones».

La ruta de carnaval seguía hasta Plaza Venezuela, espacio en el que era posible disfrutar de la tirolina y otras diversiones: 20 minutos de uso de inflables a cambio de 500 bolívares, y 24 pelotas de la caja de bateo por 1.500 bolívares.
También se encontraba el personal de Misión Cultura, que se destacó con teatro, música y circo. Gerardo Luongo, trabajar del Ministerio de Cultura, calculó que más de mil personas se acercaron a disfrutar del arte. A las 3:00 pm la agrupación Circo en Las Nubes dejó su mensaje a favor de la conservación en una obra sobre el reciclaje. El carnaval en Caracas da para todos los gustos.






