La presidenta de la Asamblea Nacional electa en 2015, Dinorah Figuera, ofreció precisiones sobre el alcance de las negociaciones que cuentan con el respaldo de la administración de los Estados Unidos, las cuales contemplan un plan estructurado en tres fases para la restitución del hilo democrático en Venezuela.
Durante una entrevista concedida a la periodista Shirley Varnagy en la emisora Circuito Onda, la parlamentaria detalló los acercamientos sostenidos con el presidente del parlamento oficialista, Jorge Rodríguez, y la urgencia de avanzar en reformas institucionales.
Figuera enfatizó que su desempeño en este proceso de concertación no responde a una militancia de carácter partidista, sino a una representación estrictamente institucional motivada por la complejidad de la situación nacional.
En este sentido, puntualizó que los especialistas en procesos de transición señalan que las coyunturas críticas, tales como el reciente sismo que afectó al país, incrementan la necesidad apremiante de renovar las instituciones públicas para facilitar la reconstrucción del territorio nacional.
Contactos políticos y la postura del oficialismo
En el plano de las conversaciones bilaterales, la dirigente opositora reveló un aspecto clave de su primera deliberación con Jorge Rodríguez, quien le manifestó que el sector gubernamental asume el deber de transferir el mando del país en caso de perder las futuras elecciones presidenciales.
Al respecto, Figuera expuso que, si bien el recelo entre las partes es un derecho mutuo, ambos factores tienen la obligación de dirimir sus diferencias y construir acuerdos prácticos mediante una planificación con soporte técnico.
Asimismo, la diputada aclaró que ha sostenido diálogos directos y personales con la líder política María Corina Machado. Rechazó que estos contactos constituyan una negociación paralela orientada a dividir a las fuerzas opositoras, definiéndolos en cambio como una estrategia unificada y legítima para el país.
Reformas prioritarias y motivación personal
De acuerdo con lo expuesto por Figuera, la mesa de trabajo debe priorizar debates de trascendencia nacional, entre los cuales enumeró:
- -La renovación de las autoridades del Consejo Nacional Electoral (CNE) y del Tribunal Supremo de Justicia (TSJ).
- -La restitución de las plenas garantías de libertad de expresión en los medios de comunicación.
- -El restablecimiento legal y la devolución de las tarjetas de los partidos políticos a sus legítimas directivas.
La meta central de estas reformas es consolidar un piso institucional que permita la postulación e inscripción de cualquier aspirante a la presidencia bajo condiciones de seguridad y equidad electoral. La parlamentaria descartó cualquier aspiración personal a un cargo de elección popular, autodefiniéndose como un elemento facilitador y un sustrato institucional para la transición.
Finalmente, tras recordar que suma ocho años residiendo en el extranjero bajo medidas de asilo, periodo en el que ha encarado cinco imputaciones de criminalización y el fallecimiento de su madre y tres de sus hermanos en la distancia, Figuera reivindicó su solvencia ética y moral como su principal motivación para seguir participando en la resolución de la crisis del país.





