La Cárcava de San Antonio, principal depresión geológica del municipio Boconó, se encuentra actualmente en un estado de desprendimiento crítico y continuo. Esta contingencia, impulsada por la actividad de la falla de Boconó y la inestabilidad del terreno, representa una amenaza directa para la vialidad, la seguridad de las poblaciones aledañas y la economía agrícola de la zona.
El conservacionista Valdemar José Gregorio advirtió que la placa tectónica presenta una «extrema sensibilidad», situación que se agrava con la llegada de la temporada de lluvias al acelerar el desplazamiento de lodo, rocas y material vegetal, provocando cierres intermitentes en las vías. Sobre el peligro inminente, el especialista señaló: «Ya empezó el declive hacia la carretera, que es la Troncal 007. Todo este cerro ya está fracturado; las grietas demuestran que, realmente, dentro de poco esto va para abajo».
De acuerdo con el experto, la zona registra microsismos de entre 0 y 2 grados de manera horaria. Aunque gran parte de estos movimientos son imperceptibles para los ciudadanos, la actividad ha alcanzado picos de hasta 3.4 grados, momentos que coinciden con el desencadenamiento de avalanchas de tierra.





