La actriz británica Emilia Clarke, reconocida por su papel de Daenerys Targaryen en la serie Game of Thrones, habló públicamente sobre el impacto a largo plazo y las secuelas de las dos hemorragias cerebrales que sufrió cuando tenía veintitantos años. Durante un discurso ofrecido este miércoles tras ser homenajeada en el evento Power of Women London de Variety, la intérprete de 39 años confesó que mantuvo el silencio sobre su situación médica durante mucho tiempo, señalando que «todavía me tomó años enfrentar mi verdad».
Clarke compartió por primera vez su experiencia de salud en 2019, momento en el que, según detalló, «nos abrumó la respuesta» de la gente. Al recordar los inicios de su diagnóstico, la actriz manifestó: “En 2011, no quería que nadie supiera sobre mis hemorragias cerebrales. Me sentía avergonzada y abrumada por un diagnóstico que no entendía”.
Consecuencias ignoradas y el retorno al trabajo
Tras sufrir la primera hemorragia en 2011 y una segunda en 2013, la actriz regresó rápidamente a sus compromisos laborales. «Nunca tuve la oportunidad de reflexionar sobre lo que mis dos traumas cerebrales me habían hecho porque podía caminar, hablar, ser yo misma, recordar mis líneas y estaba de vuelta frente a las cámaras a las pocas semanas de ambas lesiones cerebrales», explicó.
A pesar de la aparente normalidad, Clarke admitió haber ignorado múltiples síntomas físicos y psicológicos durante esa etapa, achacándolos a las presiones de su profesión o a fallas personales: “Ignoré lo que estaba pasando con mis hormonas, o más bien la falta de ellas, mi fatiga extrema que nadie más que yo conocía en sus veintes sufría. ¿Y mi ansiedad? Seguramente eso es normal trabajando en nuestra industria obsesionada con la imagen, ¿no? ¿Romperme una costilla después de filmar una escena de sexo? Bueno, tal vez fue culpa de él. Pero, ¿desmayarme a veces incluso después de largas noches de rodaje? ¿El dolor en todo mi cuerpo? Ni siquiera pensé que debía averiguar por qué. Simplemente lo atribuí al estrés y a mi agenda de trabajo ininterrumpida, con la que no era muy buena para lidiar. Pensé que me habían curado. Mis médicos también lo pensaron. Ninguno de nosotros podía ver el patrón, así que simplemente me culpé a mí misma”.
Quince años después del primer episodio, la intérprete afirmó contar con la perspectiva necesaria para dimensionar la complejidad de ese periodo. «Nunca se me ocurrió que tal vez el problema no era yo (…) que era porque las lesiones cerebrales son extraordinariamente complejas, y que todavía estamos empezando a entender el impacto que pueden tener mucho después de que supuestamente te hayas recuperado», añadió.
Fundación benéfica y recuperación actual
Como respuesta a las dificultades experimentadas en su propia rehabilitación, la actriz fundó SameYou, una organización benéfica dedicada a la recuperación cerebral y cuyo nombre alude a la meta de volver a ser la misma persona previa al trauma. Al respecto del panorama colectivo de los afectados, la actriz indicó: «Hoy tenemos a decenas de miles de sobrevivientes en nuestra comunidad diciendo esencialmente lo mismo: el camino hacia la sanación se siente como caer al borde de un precipicio sin que haya nadie para atraparte».
En el ámbito personal, Clarke aseguró haber recuperado «la energía y la positividad que tenía en mis veintes» luego de someterse a un tratamiento con el neurocientífico David Putrino en el Hospital Mount Sinai de la ciudad de Nueva York.
Para concluir, reflexionó sobre cómo estos traumas comprometen la identidad de los pacientes: “Cuando piensas en quién eres –tu personalidad, tu intelecto, tu sentido del humor, tus recuerdos, tu excelente gusto– ¿dónde viven? En tu mente. Y cuando eso te falla, puede sacudir tu confianza en ti mismo. Puede dejarte asustado y convencido de que nunca volverás a ser quien eras”.





