Durante una reunión de gabinete liderada por el presidente Donald Trump, el secretario de Estado de los Estados Unidos, Marco Rubio, destacó que el proceso diseñado por la administración estadounidense para abordar la situación en Venezuela continúa desarrollándose bajo un esquema estructurado en tres etapas consecutivas: estabilización, recuperación y transición.
Este lineamiento estratégico de la Casa Blanca, planteado desde inicios de año ante el Congreso de ese país tras registrarse cambios políticos sustanciales en la nación sudamericana, incluyendo la captura de Nicolás Maduro bajo cargos de narcoterrorismo y la asunción de funciones por parte de Delcy Rodríguez, busca evitar escenarios de conflicto civil o colapsos sistémicos en la región.
Balance del suministro y control de ingresos petroleros
En el ámbito energético, el secretario de Estado aseguró que, precisamente desde el pasado 3 de enero, se han entregado a los Estados Unidos más de 10 millones de barriles de petróleo venezolano. La movilización del recurso forma parte de un mecanismo institucional orientado a reorganizar y profesionalizar el sector energético en el país sudamericano.
El jefe de la diplomacia norteamericana puntualizó que el crudo es comercializado de forma estricta a precios de mercado. Asimismo, detalló las medidas de fiscalización financiera internacional aplicadas sobre las ganancias de estas transacciones, especificando que los recursos correspondientes son movilizados directamente a cuentas custodiadas en territorio estadounidense.
«Ese dinero va a una cuenta en Estados Unidos controlada y monitoreada por el Tesoro, auditada por KPMG. Por primera vez, el dinero no está siendo robado. Va en beneficio del pueblo venezolano», declaró de forma enfática Rubio.
Desarrollo del esquema institucional y auditoría externa
La implementación de este canal financiero responde a la estrategia de Washington para supervisar y reordenar la comercialización de la producción minera y de hidrocarburos de la nación caribeña. Bajo esta política, la firma internacional de servicios profesionales KPMG tiene la responsabilidad de llevar a cabo las auditorías externas de los depósitos, asegurando que la contabilidad y los flujos logísticos se mantengan alineados con las regulaciones de la Oficina de Control de Activos Extranjeros (OFAC) y el Departamento del Tesoro estadounidense.
El funcionario concluyó que las medidas puestas en marcha buscan sanear de forma integral la industria energética de Venezuela y garantizar la transparencia administrativa de sus recursos bajo estándares de supervisión internacional, mientras se avanza paralelamente en los objetivos políticos de apertura económica y reconciliación social contemplados para las fases de recuperación y transición democrática.





