Los habitantes de la urbanización El Cigarral, en el municipio El Hatillo, denunciaron este lunes 26 de mayo las operaciones de la planta eléctrica de la tienda por departamento Traki. Lo que comenzó como una incomodidad se ha transformado, tras tres años de reclamos ignorados , en una crisis de salud pública que afecta a cientos de familias, niños, adultos mayores y la fauna local.
La situación de alarma escaló críticamente esta semana tras el anuncio de un régimen de racionamiento por «ahorro energético», el cual obligará a encender la planta de forma continua durante 45 días, entre 3 y 4 horas diarias .
Los residentes aseguran que la convivencia con el equipo electrógeno se ha vuelto insostenible. La exposición diaria a los gases de combustión y los niveles de ruido reportados no solo altera la tranquilidad del sector, sino que representa un riesgo directo a la salud respiratoria y auditiva de la comunidad.
«No podemos seguir normalizando lo que nos está enfermando. No estamos pidiendo un favor, estamos exigiendo que se cumpla nuestro derecho a vivir con dignidad» exigieron a través de un comunicado a través de la cuenta de Instagram de la Asociación de Vecinos de la urbanización.
A pesar de que las autoridades locales y el Alcalde del municipio El Hatillo tienen pleno conocimiento del caso, los vecinos denuncian un«silencio oficial» que agrava la desesperación del sector y al articulo 127 de la Constitución, el cual establece el derecho a disfrutar de un ambiente seguro, sano y ecológicamente equilibrado.
La asociación exigió la revisión exhaustiva y urgente de las licencias de funcionamiento ambiental y comercial de dicha planta, la paralización inmediata de las emisiones de ruido y gases fuera de norma y la ejecución real de las obras de insonorización y filtrado de gases que llevan exigiendo sin éxito desde hace 3 años.





