La Venezuela posterior al 3 de enero de 2026 muestra una tablero cambiante en el plano político y económico, sin embargo, Feliciano Reyna, presidente de Acción Solidaria, señala que existe una drama social que no puede esperar.
Alerta que existen alrededor de 5,5 millones de venezolanos “que necesitan apoyo, en algunos casos, para sobrevivir”.
Nos encontramos con Feliciano Reyna en el VI Encuentro Anual del Foro Cívico, del que forma parte junto a su organización, y allí, generosamente, acció a conversar sobre la realidad Venezuela y su percepción como activista en defensa de los derechos humanos.


Hay mucha gente necesitada
Al observar la situación humanitaria del país Feliciano Reyna señala que “cuando se mira una oportunidad de hacer cambios en distintos ámbitos de la vida nacional, no se puede perder de vista que hay una parte muy importante de la población que todavía está en una situación de enorme vulnerabilidad”.
Para argumentar esta afirmación cita los resultados de un estudio realizado por un conjunto de organizaciones que han trabajado en el terreno y realizaron “encuestas de hogar, más de 12.200, el año pasado”.
Destaca que fue “un esfuerzo importante de la sociedad civil local para conocer qué está pasando y además ver cómo actuar, dónde desplegarse y ver dónde están las necesidades”.
-¿Qué encontraron en ese estudio?
-Encontramos que más de 18 millones de personas, es decir, 63% de la población, está en situación de vulnerabilidad de distintas maneras: por un tema de acceso a servicios públicos como agua, por supuesto ingresos, salarios y trabajo precario.
Explica que de ese universo “más de 12 millones están en una situación crítica, es decir, necesitan apoyo con carácter de urgencia porque están enfrentando carencias mayores”.
“Ya no es solo la vulnerabilidad que podría afectarte en un sentido o en otro. Ya están enfrentando realmente carencias mayores que van desde inseguridad alimentaria o, en el caso de niños, niñas y adolescentes, que no tienen acceso a la escuela o la salud”, alerta.
Sin embargo, al aguzar el foco en los problemas más graves, señala que determinaron que “hay 5,5 millones de personas, número que ha dado también el sistema de Naciones Unidas en su coordinación humanitaria, que están en situación de severa afectación, que necesitan apoyo, para poder incluso, en algunos, casos sobrevivir”.
“Esto nos hace ver que, aunque haya, eventualmente unas aperturas, por ejemplo, en el tema económico, energético, hay una inversión social urgente que hacer, sobre todo en el caso por lo menos de estas 5,5 millones de personas”, llama la atención Felicano Reyna.
El presidente de la ONG Acción Solidaria acota que estamos frente a un contexto global donde se ha producido “una caída brutal en la cooperación humanitaria que llevó a que el año pasado, en el Plan de Respuesta Humanitaria de Venezuela, que pedía un poco más de 600 millones de dólares, solo se hubiera alcanzado a recibir 20%, mientras que en el 2024, en el 2023, en uno se pasó del 35% y en el otro del 55%”.
“Estamos en una situación en las que pueden darse cambios en algunos sentidos, cambios políticos, económicos, pero hay un drama social todavía muy importante que enfrentar y eso es ¡ya!”, sentencia Reyna.


Después del 3 de enero
-El nuevo momento político de Venezuela, como ha sido definido, abre esa ventana según su perspectiva.
-Yo creo que sí. Si hay disposición para recoger estos datos que vienen de un esfuerzo nacional y que hacen ver efectivamente dónde debería haber prioridades. Me parece que hay un momento en el que estamos oyendo expresiones públicas, por ejemplo, en el mundo sindical o en el caso de periodistas en las que se exigen condiciones para poder poner de relieve estos temas.
Reyna lleva la mirada al tema de los privados de libertad y señala que la lucha por las condiciones de este sector de la sociedad no se limita a los encarcelados por razones políticas.
“Hay situaciones muy complejas que tienen que ver también con vulneraciones del debido proceso. Ese es un terreno sumamente importante. Voy más allá. En el caso de que hubiera personas que todavía tienen, por la razón que sea, estar en prisión, tienen que cambiar las condiciones. Tienen que poder tener acceso a abogados de su escogencia, tienen que poder tener visita familiar”, sostiene el activista en favor de los derechos humanos.
Otra de las prioridades que Reyna destaca para que sean atendidas es “la apertura del espacio del debate público”.
“Creo que eso está pasando. Lo vamos viendo en distintas manifestaciones: las organizaciones que fueron a discutir la Ley de Amnistía en la Asamblea Nacional, la creación de la Comisión para esa discusión y otros espacios que yo creo que se van generando. Hay conversaciones en el mundo sindical, académico y la creación del Programa para la Paz y Convivencia Democrática”, reconoce Feliciano Reyna
Sostiene que ese espacio debe hacerse funcional y “si recibe los insumos que nacen de la necesidad de los distintos sectores y la población, podrían, desde allí, operativizarse esas recomendaciones”.
El desencuentro
-Vivimos los resultados de un desencuentro. ¿Qué hace falta para que eso cambie? ¿Para que ese lenguaje pendenciero, que se llevó por delante el 80% del Producto Interno Bruto, se desescale?
-Yo he estado leyendo sobre otros procesos. Hay quienes saben mucho más de esto, pero hay un un libro que ahora se ha hecho más conocido porque se acaban de abrir todos los archivos de lo que fue el intento de golpe de Estado en España en el año 1981. Me refiero al libro que se llama Anatomía de un instante de Javier Cercas en el que habla del pacto que hicieron, quien venía del franquismo y quien lideraba al Partido Comunista y otros actores. Cercas decía: «Fue un pacto no del olvido, sino del recuerdo».
Reyna apunta que esa sociedad venía de una situación muy compleja “de tantos agravios, de tantos daños que se habían ocasionado”.
“La idea era: poner esos agravios por un momento a un lado y entender que tenían muchas cosas que trabajar juntos para encontrarse en un camino de reinstitucionalización del país, de cambios políticos. De hecho se hizo la nueva Constitución de 1978”, comenta Feliciano Reyna al referirse a la España que tras la muerte de Francisco Franco.
Destaca el despredimiento y valentía de actores y grupos que señalaron la presencia de los agravios, pero tuvieron la capacidad de empinarse sobre ellos.
“Todo esto se fue haciendo porque hubo gente que dijo: ‘Sí, los agravios están allí, no se olvidan y son de distinta naturaleza’. Sin embargo, ellos entedieron que tenían una responsabilidad con el país de avanzar en un camino que permitiera salir de los tiempos de tanto agravio”, reflexiona el activista.


Se detiene solo para sentenciar: “Yo creo que aquí debería ser posible. Claramente hay heridas muy profundas y no se pide de ninguna manera que la gente diga ‘yo perdono y listo’. ¡No! Hay situaciones que han sido muy duras, muy traumáticas, individuales, familiares, comunitarias y de ninguna manera se pretende que eso se enterró y nos olvidamos”.
“Sin embargo creo que es importante, es responsable y sobre todo, de quienes tenemos responsabilidades públicas, hacer algo de pedagogía. Creo que es esencial que seamos capaces de encontrar aquello que nos va a permitir transitar este periodo complejo”, sentecia Reyna.
Agrega que “eventualmente con el tiempo llegaremos a procesos electorales, autoridades públicas, pero también a espacios de participación sin represión. Habrá que ir desmontando por un lado normas, prácticas y esa reconstitución de instituciones para que digas que a partir de de un momento será posible, avanzar en este camino de libertades plenas democráticas, de plena vigencia de los derechos humanos”.
“También habrá el derecho a la memoria, a la justicia, a las reparaciones a las que haya lugar. Esos son procesos que han enfrentado otras sociedades, pero quizás no todo puede pasar al mismo tiempo. Las condiciones tienen incluso que crearse y eso está en nuestras manos”, afirma con una vehemencia serena.
En este momento de la conversación Feliciano Reyna mira hacia las consecuencias del 3 de enero y señala que le “preocupa mucho, esta tutela, esta intervención de Estados Unidos que quizás, se mantenga”.
“Ojalá solamente se quede en un tema económico, energético. Los Estados Unidos no pueden ser el único actor del ámbito internacional. Hemos hablado con algunos países europeos, Colombia, Brasil, ellos tienen un papel que hacer acompañando nuestro esfuerzo nacional”, señala el activista y defensor de derechos humanos.
-Justamente quería preguntar por el rol de la sociedad civil en este proceso de manejar los dolores, manejar las heridas.
-Después de lo que ha ocurrido y de unas situaciones también muy traumáticas con personas venezolanas en otros países y aquella migración forzosa que fue un proceso muy duro, después de todo lo que pasó en el Caribe, de lo que pasó en el CECOT -que ha sido muy grave-, y después de los eventos del 3 de enero, hay un momento en que efectivamente puede abrirse una posibilidad de avanzar en esos cambios de reinstitucionalización. Igualmente en el ámbito de los derechos humanos. Pero ese es un proceso nuestro. Yo espero que seamos capaces de hacernos dueños de ese camino, que si hay algunos actores con intereses en lo económico, que estén allí, pero lo demás es nuestro papel como actor principal.
-¿Y cómo lograr esa nacionalización del debate, de la discusión, apropiarnos de las decisiones sobre las cosas importantes del país?
-Abriendo espacios. Estamos hoy en una experiencia muy particular de apertura, de conversación. Hay que volver a abrir los espacios de deliberación pública, que recuperemos la capacidad de hacerlo democráticamente. Que podamos, en medio de diferencias, ir logrando algunos consensos en aquellas cosas posibles y, de nuevo, crear estos espacios de discusión en los que podamos decir: «Estos son temas prioritarios”.
Señala que hay que determinar “cómo y quiénes pueden avanzar en una reconstitución del sistema educativo que a tanto niño sigue afectado, no solo por no poder ir a clase, porque le falta el programa de alimentación escolar.
En el mismo sentido se pregunta: “¿Cómo hacemos con el ámbito de la salud? No solo en términos de política de salud sino también reconstrucción de las capacidades de nuestros hospitales”.
-¿Por qué ahora sí sería posible? ¿Qué es lo que nos diferencia de este momento?”
-Porque poco a poco se fueron cerrando más y más los espacios hasta que llegamos aquí. Quizás esto fue más tenso a partir de las elecciones del 2024, del 28 de julio. El reclamo del personal de salud, el personal educativo o algún liderazgo comunitario que se quejó de falta de agua o de otro servicio, maestros reclamando salarios, recibió una respuesta muy duras desde la represión.
-¿Ve algo distinto?
-La impresión que tengo, por lo que uno va viendo en este debate público, es que está apareciendo la deliberación pública de distintos actores. Ojalá se mantenga así. Eso permitiría hacer visibles las cosas que no están funcionando, que no han funcionado e ir construyendo fuerza para que pueda dárseles respuesta.
Agrega: “Yo espero que eso se dé. Espero cambios. Ojalá que lo podamos conseguir con incidencia en el ámbito de las personas privadas de libertad. Recuperar condiciones incluso para quien se quede preso. Hay unas reglas Mandela, por ejemplo. ¿Será posible que se implementen en el terreno de lo penitenciario”.
Feliciano Reyna también llama la atención sobre el andamiaje legal que ha “criminalizado” las acciones de actores de la sociedad civil.
“Tenemos la Ley de Fiscalización de ONG, leyes que han criminalizado la disidencia, el disenso. Esta la Ley Contra el Odio. ¿Será posible reformular todo ese espacio para que sea posible aparecer públicamente sin consecuencias? Parece que se va por ese camino, aunque esas normas estén allí. Necesitamos que las organizaciones en general tengan espacio de poder trabajar sin ser estigmatizadas por un lado, pero por otro lado tampoco pueden ser criminalizadas”, sostiene Reyna.
El activista agrega que deben recuperarse derechos que considera han estado limitados como “la libertad de expresión, libertad de asociación, de manifestación, de participación en asuntos públicos sin represalias”.
Señala que espera que haya indicidencia y se logre que “haya actores del mundo privado, internacional, público y la coordinación de Naciones Unidas que contribuyan con la labor de una cantidad de organizaciones que, en este momento, buscan soluciones al tema de la crisis social y, en algunos aspectos, de carácter humanitario que estamos enfrentando”.


-Usted conoce y se relaciona con el mundo diplomático: ¿Cuál es la percepción que se tiene de Venezuela en el exterior? ¿Cuál es el rol de la comunidad internacional cuando vemos a un actor extranjero con tanto peso sobre sobre las decisiones que existen en el país?
-Yo esperaría que no se entregue toda la capacidad política, diplomática de la comunidad internacional, ni el espacio económico a un solo actor. Me parece muy grave. Nos pone en una situación de gran vulnerabilidad porque. Hay situaciones en las que si es un solo actor el que decide, todas decisiones están en sus manos. Por ejemplo si hay impactos ambientales y ese actor solo quiere rédito económico, no hay formas de contrapeso.
Habla de las relaciones que “deben existir con Colombia con quien tenemos una situación en frontera innegable y allí hay grupos irregulares, situaciones en las que la población venezolana, la indígena al sur, se ha visto muy afectada. También está toda la zona minera. Tiene que haber una cooperación con los vecinos, con Brasil igualmente”.
“En el caso de Europa, Canadá, con quien uno puede tener sus diferencias, por cuestionamientos a empresas por sus prácticas extractivistas, pero en general, uno aspiraría que si viene alguna inversión, ojalá que sean empresas con códigos de ética, de respeto a los derechos de las personas que trabajan en ella”, alerta Reyna.
Finalmente señala que la idea “es crear un ambiente en el que a partir de los esfuerzos nuestros, de nuestra apropiación de este proceso, de respeto a los derechos de los trabajadores, se abriría una posibilidad muy importante que democratice el espacio de participación de esa comunidad internacional”.






