En un movimiento táctico para estabilizar los mercados globales, la administración de Donald Trump anunció este viernes la asignación de los primeros 45,2 millones de barriles de petróleo provenientes de la Reserva Estratégica de Estados Unidos. La medida busca contener la escalada en los precios de la energía, disparados tras las recientes acciones militares conjuntas de EE. UU. e Israel contra Irán.
El Departamento de Energía detalló que este lote inicial representa algo más del 50% de los 86 millones de barriles que la Casa Blanca proyectó liberar la semana pasada. Esta entrega es solo el comienzo de un plan más ambicioso que prevé inyectar un total de 172 millones de barriles al mercado entre 2026 y 2027.
Acción coordinada con la Agencia Internacional de Energía
La liberación de crudo por parte de Washington no es un esfuerzo aislado. Se enmarca en una estrategia masiva de la Agencia Internacional de Energía (AIE), en la que sus 32 países miembros han acordado liberar de forma proporcional y coordinada un total de 400 millones de barriles de crudo y productos refinados de sus propias reservas.
Impacto en el mercado energético
El objetivo primordial de esta intervención es mitigar el «choque de oferta» generado por el conflicto en el Golfo, asegurando el suministro a las compañías petroleras y evitando que el incremento en los costos de producción se traslade directamente al consumidor final.
Expertos del sector consideran que esta inyección masiva de inventarios es una señal clara de la administración Trump para reafirmar su control sobre la seguridad energética nacional, mientras se define el nuevo mapa geopolítico tras la ofensiva contra Teherán.






