El expresidente de Fedecámaras y actual miembro del Consejo Administrativo de la Organización Internacional del Trabajo (OIT), Jorge Roig, analizó la situación del mercado laboral en Venezuela, describiéndola como una «tragedia» marcada por la desconexión total entre el ingreso real y los beneficios legales.
Durante su intervención en Fedecámara Radio, Roig destacó que la estructura de remuneración ha sufrido una inversión drástica: si hace una década el 90% del ingreso era salario base, hoy esa cifra representa apenas el 10%, mientras que el 90% restante se percibe a través de bonificaciones.
Esta «bonificación» del ingreso acarrea problemas estructurales profundos, afectando directamente el cálculo de vacaciones, utilidades y, fundamentalmente, las prestaciones sociales, que se rigen por una base nominal irreal. Asimismo, Roig advirtió sobre la crisis de las pensiones, las cuales quedan ancladas a un salario mínimo que no cubre las necesidades básicas de la población.
Para el representante de la OIT, el origen del estancamiento actual reside en la reforma de la Ley del Trabajo de 2012, que reintrodujo la retroactividad de las prestaciones sociales. Según Roig, este mecanismo genera una incertidumbre financiera insostenible para el sector privado, especialmente en contextos inflacionarios.
«Lo peor que le puede pasar a un empresario es no saber cuánto le cuesta un trabajador. Si te contrato hoy, no sé cuánto me costarás en seis meses por la retroactividad basada en el último salario», sentenció Roig.
Por otro lado, señaló que el Estado venezolano, en su rol de principal patrono con una nómina de aproximadamente 8 millones de personas (entre empleados activos y pensionados), enfrenta una parálisis fiscal masiva. Según su análisis, incluso un aumento de apenas 10 dólares en el salario base tendría un impacto fiscal de tales dimensiones que dificulta cualquier intento de sinceración salarial bajo el esquema actual.
Ante la rigidez del marco legal, Roig planteó propuestas que permitan flexibilizar el sistema sin necesidad de entrar en conflictos ideológicos sobre los «dogmas» de la ley vigente. Entre sus sugerencias destacan:
- Sistema opcional de prestaciones: Crear un esquema alternativo de remuneración inmediata al que el trabajador pueda mudarse voluntariamente, manteniendo el sistema tradicional para quienes prefieran conservarlo.
- Inamovilidad numérica: Sustituir la inamovilidad absoluta por una «cuota numérica» que garantice la estabilidad del nivel de empleo total de la empresa, pero que permita al empleador sustituir a personal basándose en su desempeño.
Para concluir, el experto enfatizó que estas reformas son necesarias para que el empresario pueda tener previsibilidad en sus costos y el trabajador pueda ver reflejada su labor en beneficios reales y no solo en bonos que se diluyen ante las obligaciones legales.






