El presidente de Francia, Emmanuel Macron, anunció este lunes desde el Palacio del Elíseo el inicio de una misión militar de carácter “estrictamente defensivo” con el objetivo de reabrir de forma progresiva el Estrecho de Ormuz. La medida busca garantizar el flujo de suministros de petróleo y gas hacia Europa y el mercado global, tras semanas de bloqueo casi total derivado del conflicto bélico en Irán.
La intervención francesa se produce en un contexto de escalada en los precios de la energía y ante el riesgo de una recesión global. El bloqueo de esta vía estratégica ha obligado a París a tomar un rol activo en la seguridad marítima de la región del Golfo.
Durante su intervención, el mandatario francés definió los alcances de la operación: “Hemos decidido desplegar medios navales y aéreos franceses en una misión estrictamente defensiva para asegurar, junto a nuestros socios europeos, la libertad de navegación y reabrir progresivamente el Estrecho de Ormuz; no buscamos escalar el conflicto, sino proteger nuestras rutas energéticas y evitar un colapso económico mundial”.
Alcance y medios desplegados
La operación incluye la escolta de buques mercantes y el refuerzo de las capacidades defensivas de aliados regionales, como Chipre y otros países del Golfo, quienes han sido blanco de ataques con misiles y drones contra infraestructuras petroleras.
Para cumplir con estos objetivos, Francia ha movilizado activos estratégicos que incluyen:
- El portaaviones Charles de Gaulle.
- Fragatas y cazas Rafale desplegados en el Mediterráneo oriental.
- Coordinación con socios europeos interesados en asegurar el suministro energético.
El Elíseo enfatizó que la operación se ajustará de acuerdo con la evolución de la situación sobre el terreno. El propósito central es mantener operativa la vía marítima y brindar apoyo a las naciones afectadas, evitando que Francia se convierta en una parte beligerante del conflicto armado.






