Carlos Raúl Hernández lamenta que «los venezolanos no hayamos podido ponernos de acuerdo» y señala que «estamos viviendo las consecuencias de una desgracia, pero una desgracia provocada por nosotros».
El escritor y doctor en ciencias políticas sostiene que espera una demostración de inteligencia por parte del liderazgo político «para poder ir progresivamente recuperando la soberanía».
En uno de los recesos del foro «Entendimiento, estabilización y cambio político», que dio la semana pasada en la Facultad de Ciencias Económicas y Sociales de la UCV, Hernández nos concedió el honor de conversar con él sobre lo que significa, desde su perspectiva, la actual coyuntura para el país.
-¿Estamos en medio de una transición?
-Yo creo que todo indica que estamos en una transición. Lo que está pasando lo señala y además las reacciones también. Hay decisiones trascendentales que se han tomado en el plano político como la reforma de la Ley de Hidrocarburos, que debía haberse hecho en Venezuela hace 30 años y que se está haciendo ahora. Eso implica una verdadera revolución en el país.
El escritor señala que esta decisión significa “derrotar la mentalidad del populismo petrolero, del populismo nacionalista, que es la idea de que la empresa petrolera tiene que ser del Estado, lo que destruyó a PDVSA. Porque resulta que esas son empresas que necesitan alta tecnología y nosotros no producimos alta tecnología”.
Hernández sostiene que la actitud cerrada de mantener a la industria petrolera en manos del Estado “convirtió a PDVSA en una especie de escombros”.
“Según los cálculos que se han hecho, recuperar PDVSA cuesta 100.000 millones de dólares. Venezuela no tiene ahora no tiene eso ni lo va a tener, y si lo tuviera, no es para invertirlo en una empresa del Estado, sino para invertirlo en la gente, en la educación, en las universidades, en las escuelas, en la vialidad, en los hospitales.
Es decir, que volvemos a la sabia concepción de que las empresas privadas deben ocuparse de la producción de bienes y servicios y el Estado debe dedicar sus recursos a la atención de la gente”, sostiene el doctor en Ciencias Políticas.
–El 3 de enero marca esa transformación y hay quienes sostienen que mientras no se resuelva el tema político, el tema económico va a seguir teniendo obstáculos.
-Eso lo dicen los políticos. Pero la gente no tiene en este momento ningún interés en eso. Aunque yo no puedo hablar en nombre de la gente, pero lo que veo en materia de encuestas es que la gente lo que quiere es resolver sus problemas económicos. La expectativa en este momento es que la gente quiere vivir mejor, quiere tener mejores salarios, quiere tener un ingreso más sólido. El problema de la política es básicamente para los políticos que solo hablan de eso. Y que es un tema que realmente no le interesa a la mayoría.
-Pero el tema siempre está gravitando. En todo caso el tema geopolítico ha redibujado el escenario venezolano que termina condicionando o incidiendo sobre ese bienestar de la gente del que los políticos siempre han estado ajenos.
-Por cierto, las decisiones que han tomado los Estados Unidos, las dos decisiones, uno, dejar a Delcy Rodríguez como presidente encargado y luego catapultar a Enrique Márquez como a nombre de la oposición, eso implica que los Estados Unidos está diciendo: «Lo que no vaya en función de la transformación, de la transición, no nos interesa. Se queda fuera de la política para los Estados Unidos”.
-Usted decía que la transición es un proceso que se mira ex post. ¿Cuál es el estadio en el que estamos en este momento?
-Estamos comenzando y hemos comenzado con asuntos que son realmente basales. La Ley de Amnistía y la Ley de Hidrocarburos, son elementos esenciales para el país.
-Usted decía que habíamos sido incapaces de ponernos de acuerdo y que eso nos trajo hasta este momento.
-Estuvimos 27 años matándonos entre nosotros y el país en caos. El sistema político demostró que no estaba a la altura del país. Que no pudo resolver sus problemas. Los políticos son para resolver los problemas. Para dirigir la sociedad y dirigir la sociedad implica entender lo que pasa, buscar salidas de consenso. Eso es la política. Pero aquí se negó la función de los políticos. Los políticos se convirtieron en unos confrontadores.
-¿Y qué nos dice que ahora eso puede cambiar?
-En primer lugar, lo que están haciendo los Estados Unidos. Ellos están advirtiendo que no están dispuestos a tolerar disparates. Por eso te decía lo del caso lo del caso de Enrique Márquez que lo proyectan desde nada menos que el acontecimiento político más importante de los Estados Unidos que es el discurso del Estado de la Unión.
-¿Qué le está diciendo que Estados Unidos al país?
-Que este señor les gusta para la oposición. Así como a cada rato dicen que les encanta trabajar con Delcy Rodríguez. Ellos están estimulando gente que quede claramente establecido que está con el proceso de cambio.
-¿Cuán sano es para un país que el país de mayor poder de su zona planetaria esté condicionando cada uno de los pasos?.
-Estamos viviendo las consecuencias de una desgracia, pero una desgracia provocada por nosotros.
-Explíqueme.
-Esto fue una cosa que nos buscamos y ahora estamos pagando las consecuencias. Ahora lo que yo espero es que el liderazgo político sea suficientemente inteligente para poder ir progresivamente recuperando la soberanía.
-¿Es posible nacionalizar la discusión política venezolana y la discusión económica? -Yo no sé si es nacionalizarla, pero yo lo que creo es que debemos hacer que se imponga la sensatez. La discusión hay que “sensatizarla” y progresivamente, porque el camino de recuperar nuestra soberanía es un camino largo. No es automático. Entonces, hay que ir haciendo los trámites diplomáticos y para mejorar nuestras relaciones con los Estados Unidos que nunca debieron haberse haber llegado a estos niveles.





