El secretario de Estado de EE. UU., Marco Rubio, afirmó este sábado que el presidente Donald Trump mantiene la disposición de sostener un encuentro directo con el líder supremo de Irán, el ayatolá Alí Jameneí. Las declaraciones, ofrecidas durante la Conferencia de Seguridad de Múnich, surgen en un momento de alta fricción diplomática entre Washington y Teherán.
«Estoy convencido de que si el ayatolá dijera mañana que quiere reunirse con el presidente Trump, el presidente se reuniría con él», aseguró Rubio en entrevista con Bloomberg. El jefe de la diplomacia estadounidense aclaró que este acercamiento no implica una validación de las políticas iraníes, sino que responde a la visión estratégica del mandatario: «Él no considera que reunirse con alguien sea una concesión; cree que esa es la forma de resolver los problemas en el mundo».
De la tensión militar al diálogo en Omán
La relación entre ambos países se tensó a principios de enero, cuando Trump evocó la posibilidad de una intervención militar tras las protestas internas en Irán. Aunque dichas manifestaciones cesaron, la Casa Blanca ha mantenido la presión sobre el gobierno persa, centrando su narrativa en el control de los programas nucleares y de misiles.
Sin embargo, el panorama parece transitar hacia la vía diplomática. El pasado viernes se llevó a cabo en Mascate, Omán, una primera jornada de contactos indirectos. El mediador, el canciller omaní Badr bin Hamad Al Busaidi, se reunió por turnos con el ministro de Exteriores iraní, Seyed Abbas Araghchi, y el enviado especial de la Casa Blanca, Steve Witkoff.
Acuerdos y líneas rojas
Tras el encuentro en Omán, el presidente Trump se mostró optimista al afirmar que «Irán parece muy interesado en llegar a un acuerdo». Por su parte, el canciller Araghchi calificó el ambiente de las consultas como «positivo» y confirmó la intención de mantener abiertos los canales de comunicación.






