En una entrevista exclusiva concedida a la cadena estadounidense NBC News, la presidenta encargada de Venezuela, Delcy Rodríguez, abordó la situación política del país tras la captura de Nicolás Maduro por fuerzas de Estados Unidos el mes pasado. Durante el encuentro con la moderadora Kristen Welker en Caracas, Rodríguez defendió la figura de su predecesor y delineó el rumbo de su gestión interina.
Pese a que Maduro se encuentra actualmente en un centro de detención federal en Nueva York, Rodríguez fue enfática al sostener su posición sobre la legalidad del mandato anterior: “Puedo decirles que el presidente Nicolás Maduro es el presidente legítimo. Se lo diré como abogada que soy. Tanto el presidente Maduro como Cilia Flores, la primera dama, son ambos inocentes”.
Respecto a su propio rol actual, Rodríguez señaló que su ascenso al poder se ajusta al marco legal vigente: “Puedo decirles que estoy a cargo de la presidencia de Venezuela, como se establece claramente en la Constitución de Venezuela. Y por la cantidad de trabajo que tengo, por lo ocupada que estoy, les puedo decir que es un trabajo muy, muy duro y lo estamos haciendo día a día”.
Relación con la Administración Trump
La gestión de Rodríguez ha mostrado señales de apertura hacia el gobierno de Donald Trump, destacando la reciente visita del Secretario de Energía de EEUU, Chris Wright, para coordinar la distribución de las reservas petroleras venezolanas. Wright calificó la cooperación como «increíble», resaltando cambios en la ley de hidrocarburos realizados por la administración interina.
Por su parte, la presidenta encargada confirmó la posibilidad de un viaje oficial a territorio estadounidense: “He sido invitada a los Estados Unidos (…) estamos contemplando ir allí una vez que establezcamos esta cooperación y podamos avanzar con todo”.
Actualmente, el flujo de ingresos del gobierno venezolano depende en gran medida de las ventas de crudo supervisadas, sumando más de 1.000 millones de dólares recientemente, con proyecciones de alcanzar los 5.000 millones en los próximos meses, bajo un esquema de supervisión que otorga a EEUU una influencia significativa sobre las autoridades interinas.






